Redituable. (De redituar.) adj. Que rinde, periódica o renovadamente, utilidad o beneficio.

El hombre más peligroso para todo gobierno, es aquel capaz de pensar por sí mismo, sin tomar en consideración las supersticiones y tabús que prevalecen en su tiempo. Casi inevitablemente llega a la conclusión de que el gobierno bajo el que vive es deshonesto, enfermo e intolerable, y así, si es romántico, intenta cambiarlo. E incluso si no lo es, es muy apto para difundir el descontento entre los que sí" H.L.Mencken

" Quien no quiere pensar, es un fanático; quien no puede pensar, es un idiota; quien no osa pensar, es un cobarde." (Sir Francis Bacon)
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

NO TE PEDIMOS EL VOTO PARA NINGÚN PARTIDO CONCRETO, NI QUE VOTES EN BLANCO, NI QUE TE ABSTENGAS, SINO QUE TE INFORMES PARA COMPROBAR QUE EXISTEN ALTERNATIVAS.

sábado, 26 de febrero de 2011

Cultura, entretenimiento y sumisión

Una de las consecuencias más importante del proceso mercantilización de la cultura es la fusión de cultura y entretenimiento. Los consumidores de la industria cultural buscan escapar al aburrimiento, pero ni quieren ni son capaces de invertir el esfuerzo y la seriedad que serían necesarias para realizar nuevas experiencias que les interesasen más que de manera sólo fugaz. Todo cuanto se resiste contra lo fácil, superficial y conformista tiende a ser neutralizado. Como señalan Horkheimer y Adorno, «divertirse significa estar de acuerdo [...,] que no hay que pensar, que hay que olvidar el dolor, incluso allí donde se muestra. A su base está la impotencia».
Esta crítica no se dirige contra el esparcimiento, sino contra su sabotaje en la animación impuesta, en la que más que diversión lo que tiene lugar es una reproducción y confirmación de las formas de vida dominantes. La industria de la cultura ofrece la misma cotidianidad como paraíso, por eso fomenta la resignación que en ella se quiere olvidar. A lo que apunta esta reflexión es a la función social de la diversión comercializada. Para analizarla hay que atender a la dialéctica entre trabajo y tiempo libre. El tiempo libre está encadenado a su contrario, y ese contrario le imprime rasgos esenciales. La paradoja que representa el tiempo libre regido por la industria cultural es que reproduce los esquemas semejantes al mundo laboral dominado por procedimientos seriados de quehaceres normados, porque dicha industria está presidida por los mismos esquemas. A diferencia del puro esparcimiento sin finalidad programada, la diversión habitual ofrecida por la industria de la cultura está configurada por la situación vital y laboral de los individuos. Se busca la distracción y el entretenimiento con la intención de evadirse de los procesos mecanizados de trabajo, para poder responder nuevamente en ellos. Por eso termina petrificándose en aburrimiento, porque para poder seguir siendo diversión no debe costar otra vez esfuerzo y por ello se mueve rígidamente por las vías de asociación ya trilladas. En la diversión ofrecida por la industria de la cultura se tiende a borrar todo atisbo de nuevas exigencias o pretensiones inesperadas dirigidas a un pensamiento independiente y a una acción de los individuos en cuanto sujetos autónomos. Aquellas capacidades que no pueden ser desarrolladas durante el tiempo de trabajo, tampoco en el tiempo libre encuentran posibilidades de despliegue. Al abastecer la necesidad de distracción con modelos de asociación recurrentes y estereotipos repetitivos, la industria cultural impide la génesis en los consumidores de un pensamiento y un sentimiento propios capaces de oponerse críticamente a la triste cotidianidad y las condiciones de vida.
La industria del tiempo libre presenta una oferta gigantesca a los consumidores. No sólo existen innumerables secciones -las actividades de aire libre, el deporte, la música, etc.-, sino que el abanico de posibilidades en cada una de ellas se dispara. Existe una tendencia a acorralar y a atrapar la conciencia del público desde todos los lados y a que casi no se pueda dar un paso fuera del ámbito del trabajo sin topar con alguna manifestación de la industria de la cultura. Este abastecimiento masivo con productos de la industria del tiempo libre dificulta enormemente el mantenimiento de espacios de tiempo libre no planificados con anterioridad por dicha industria en los que desplegar la propia creatividad. En la naturalidad con que se pregunta qué hobby se tiene, resuena que habría que tener uno; a ser posible ya una selección entre los hobbies que coincida con la oferta del negocio del tiempo libre. El tiempo libre organizado es coactivo. Es más, pretextando suministrar placer y diversión a las masas, evasión de lo cotidiano, en realidad la risa decretada por la industria cultural se convierte muy frecuentemente en un instrumento para estafar la felicidad.
Así pues, la cultura producida como mercancía, es decir, buscando la facilidad de venta y con ello bajo la promesa de una satisfacción rápida y sencilla, está al servicio del engaño del comprador, pues le promete una experiencia que, sin embargo, resulta inalcanzable como diversión y estridente entretenimiento. Esa forma de congraciarse paternalistamente con la supuesta (in-)capacidad de comprensión del publico elimina de los productos culturales lo que éstos tienen de desafío y provocación y desprecia a sus destinatarios precisamente en el gesto del atento "su deseo es una orden".
La industria cultural trata de suprimir la distancia entre ella y sus receptores. Por medio de su primitivismo no fomenta, como pretenden algunos, la capacidad expresiva de las masas populares, sino las tendencias regresivas que elevan la disposición a adaptarse. Por esas tendencias están moldeadas de modo específico las necesidades culturales de las diferentes capas sociales, que se manifiestan conjuntamente en el conformismo del espíritu. Pensar y actuar tal como todos hacen dentro del propio ambiente, sugiere la impresión de ser parte de un todo más poderoso: un error que engaña sobre la impotencia real, pero al que todos sucumben y que, por tanto, permanece en gran medida oculto.
La industria de la cultura, que con su jerga de la "comunicación sin límites" abarca todos los ámbitos de la sociedad, ejerce un control casi total en el sentido de asegurar la conformidad: el ‘esquema de la industria de la cultura’ diferenciado de modo específico para los distintos estratos o ambientes sociales y orientado a los diversos grupos receptores, incluye a todos los individuos sin excepción. Participar en la cultura significa hacerse dependiente de aquellas instituciones que forman parte de la industria cultural. Esa dependencia no debe entenderse, sin embargo, como una manipulación pretendida por los poderosos monopolios de esa industria, sino en el sentido de una especie de coacción no coactiva. Pues la oferta casi inagotable de sus mercancías es un dato social y cuenta con aceptación, del mismo modo como el proceso de recepción, por ejemplo, de la última película de Hollywood y la nueva serie televisiva o como la participación todas las noches en el ritual de los quince minutos de noticias se basan en la libre voluntad. Aunque ésta, a su vez, es el resultado de la predisposición a adaptarse producida por una red omniabarcante de instituciones de la industria cultural. Su función principal es generar esa conformidad de principio con la disposición actual del mundo, procurar una conciencia fundamentalmente afirmativa a pesar de las discrepancias en detalle.
A pesar de que la producción cultural está dominada por el principio de estandarización, el ardid comercial consiste en presentar los productos de la industria cultural como lo contrario, como algo modelado artísticamente de manera individual y completamente único. Los rituales de la cultura de masas simulan la individualidad que ellos mismos ayudan a sofocar, como paradigmáticamente demuestran los anuncios publicitarios dirigidos a todos bajo la apariencia de exclusividad: aquel ya lejano ‘Especially for You’, o el más cercano de ‘Especialistas en ti’. Los ‘participantes’ en esos rituales funcionan de nuevo como objetos, en los que ya los ha convertido la organización monopolista de la producción. En el film, en la información o en el deporte son reproducidos en cada momento aquellos esquemas de percepción y de comportamiento guiados por clichés, que necesitan las personas para sobrevivir en una vida monopolizada. La espontaneidad que haría posible la constitución de la individualidad es eliminada al mismo tiempo que se simula su existencia. Esto se corresponde con otra tendencia que observamos en la industria cultural. El publico es "implicado" cada vez más en el acontecer mediático como comunicante en una emisión de radio o como participante en las innumerables tertulias televisivas, pero también en las series que reproducen la cotidianidad familiar, escolar o profesional, en "encuestas" de opinión que acompañan a la emisión o le sirven de trasfondo, en los reportajes sobre catástrofes o accidentes, en todo tipo de "reality-shows". Esto tiene el efecto de una reduplicación de la realidad social en la que fácilmente la televisión, el medio de masas por excelencia, deja de ser un medio que informa sobre la realidad afuera, para convertirse tendencialmente en la realidad misma. Todo el aparato mediático y su inmenso soporte técnico no hace más que reproducir con algo de glamour nuestra mezquina cotidianidad y sus obsesiones.
El espectador es remitido nuevamente a su propia cotidianidad y a su rutina entre la fábrica, la oficina y el tiempo libre programado. La situación vital no es iluminada hasta penetrar en el sustrato social contradictorio en que se sustenta. Más bien se pasan por alto las contradicciones inmanentes o las posibles alternativas a la vida social dominante. Al contar los problemas y las pequeñas historias de cada día, esa cotidianidad se mete por los ojos al espectador como horizonte insuperable de toda vida humana. No es que en esos productos no se ofrezcan soluciones a los problemas o no aparezcan cambios en modestas dimensiones. Al contrario, las series de televisión producen la impresión de como si para todas esas cuestiones estuvieran listos los remedios, como si la bondadosa abuela o el tío bonachón sólo necesitaran aparecer por la puerta más próxima para poner en orden un matrimonio destrozado. Ahí lo tenemos: el mundo estremecedor de los arquetipos de una "vida sana", que primero dan a los seres humanos una falsa imagen de lo que es la vida auténtica y que además les hacen creer que las contradicciones que alcanzan hasta el fundamento último de nuestra sociedad pueden ser solucionadas y subsanadas a base de relaciones interpersonales, que todo depende de las personas.
Precisamente porque en la industria de la cultura tienden a desaparecer las ideologías manifiestas y tan sólo se hace publicidad para el mundo por medio de su reduplicación, produce dicha industria un acuerdo general con el orden dominante en cada momento. Éste no está necesitado de legitimarse apelando a determinados contenidos políticos o morales, ya que no se presenta con pretensiones de validez normativa. Tampoco se trata de ganarse el acuerdo consciente de los espectadores, sino de conseguir una adaptación inconsciente y una progresiva pérdida del pensamiento crítico. Éste depende de la capacidad para penetrar la mediación social de los fenómenos individuales. El enmascaramiento resulta de la falsa inmediatez producida por el medio, pese a su carácter de construcción selectiva y composición formal: en la presencia directa de la reproducción parece hacerse presente lo reproducido.
La evolución del capitalismo tardío ha reducido a pura ilusión los esquemas de éxito social y económico sustentado en el rendimiento y el esfuerzo individuales. No es que éstos no sigan siendo exigidos, pero la felicidad y el éxito ya no depende de ellos, sino de la "suerte", que es por definición más bien improbable. Lo que sucedía al proletariado en la época del capitalismo liberal, a causa de la "armada de reserva" de los que no tenían trabajo, llega a afectar a las grandes mayorías. Para los individuos que las componen es necesario "tener suerte" de cara al ascenso social o una vida privada maravillosa y digna de envidia como la pintan los medios. Innumerables concursos de todo tipo se encargan de repartir la "suerte" del dinero, la amistad, las relaciones amorosas o la aventura, sin dejar de hacer patente de modo continuo su extrema cercanía con la "mala suerte", con el poder quedar excluido de esos supuestos bienes por dicha "mala suerte". Siendo espectadores de estos concursos se nos muestra que ser espectador y soñar despiertos es lo mejor que podemos esperar para nosotros.
De todos modos, no es la industria de la cultura la que produce la aniquilación del individuo como sujeto autónomo. Lo que ella hace es reforzar su integración contribuyendo a que reconozca y acepte su insignificante valor y su intercambiabilidad, es decir, que de hecho se ha vuelto prescindible como individuo singular y autónomo en el capitalismo tardío. Lo que le sucede a la cultura bajo el imperativo del principio de intercambio capitalista, la denigración de su valor de uso a medio de entretenimiento y distracción, tiene por tanto un carácter ejemplar para el conjunto de la sociedad: su tendencia al conformismo, a la trivialización y a la estandarización está en conformidad con el proceso histórico de "liquidación del individuo" en cuanto signatura de toda una época.
José A. Zamora
Miércoles 30 de marzo de 2005, por ediciones simbioticas

Crisis alimentaria.La mayor demostración del fracaso histórico del modelo capitalista.

“Si el gobierno no puede bajar el coste de la vida simplemente tiene que irse. Si la policía y las tropas de la ONU quieren dispararnos, que lo hagan porque, a fin de cuentas, si no nos matan con balas moriremos de hambre.”
Un manifestante en Port-au-Prince, Haití

En, Haití donde la mayoría de la gente recibe un 22% menos de calorías que el mínimo necesario para mantenerse en buena salud, algunos aplazan los retortijones por hambre comiendo “galletas de barro” hechas mezclando arcilla y agua con un poco de aceite vegetal y sal. [1]

Mientras tanto, en Canadá, el gobierno federal paga actualmente 225 dólares por cada cerdo muerto en una masiva campaña de sacrificio selectivo de cerdos, como parte de un plan de reducción de la producción de puercos. Los criadores de cerdos, bajo presión por los bajos precios y los altos costes del alimento para los animales, han reaccionado con tanto entusiasmo que la matanza probablemente agotará todos los fondos asignados antes de que el programa termine en septiembre.

Algunos de los cerdos sacrificados serán entregados a los Bancos de Alimento locales, pero la mayoría serán destruidos o convertidos en comida para mascotas. Ninguno irá a Haití.

Es el mundo brutal de la agricultura capitalista – un mundo en el que algunos destruyen alimentos porque los precios son demasiado bajos, y otros literalmente comen tierra porque los precios de los alimentos son demasiado elevados.

Precios récord para alimentos básicos

Estamos en medio de una inflación de los precios de los alimentos en todo el mundo que ha impulsado los precios a sus más altos niveles en decenios. Los aumentos afectan muchas clases de alimentos, pero en particular los más importantes – trigo, maíz, y arroz.

La Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO) dice que entre marzo de 2007 y marzo de 2008 los precios de cereales aumentaron un 88%, de aceites y grasas un 106%, y de los productos lácteos un 48%. El índice de precios de alimentos de la FAO aumentó en conjunto en un 57% en un año – y la mayor parte del aumento ocurrió en los últimos meses.

Otra fuente, el Banco Mundial, dice que en los 36 meses que terminaron en febrero de 2008, los precios globales del trigo aumentaron en un 181% y los precios globales de los alimentos aumentaron en un 83&. El Banco espera que la mayor parte de los precios de alimentos se mantengan muy por encima de los niveles de 2004 por lo menos hasta 2015.

La calidad más popular de arroz tailandés se vendía a 198 dólares por tonelada hace cinco años y a 323 dólares hace un año. El 24 de abril el precio llegó a los 1.000 dólares.

Los aumentos son aún mayores en los mercados locales – en Haití, el precio de mercado de un saco de 50 kilos de arroz se duplicó en una semana a fines de marzo.

Estos aumentos son catastróficos para los 2.600 millones de personas de todo el mundo que viven con menos de 2 dólares al día y gastan entre un 60% y un 80% de sus ingresos en alimentos. Cientos de millones no tienen suficiente dinero para comer.

Este mes, los hambrientos contraatacaron.

Saliendo a las calles

En Haití, el 3 de abril, manifestantes en la ciudad sureña de Les Cayes erigieron barricadas, detuvieron camiones que transportaban arroz y lo distribuyeron, y trataron de quemar un completo de la ONU. Las protestas se extendieron rápidamente a la capital Port-au-Prince, donde miles marcharon hacia el palacio presidencial gritando “¡Tenemos hambre!” Muchos exigieron la retirada de los soldados de la ONU y el retorno de Jean-Bertrand Aristide, el presidente exiliado cuyo gobierno fue derrocado por potencias extranjeras en 2004.

El presidente René Préval, quien dijo inicialmente que no se podía hacer nada, ha anunciado una reducción de un 16% en el precio de venta mayorista del arroz. Es en el mejor de los casos una medida provisoria, ya que la reducción es por un sólo un mes, y los minoristas no están obligados a reducir sus precios.

Las acciones en Haití fueron paralelas a protestas similares de gente hambrienta en más de veinte otros países.

En Burkina Faso, una huelga general de dos días de sindicatos y comerciantes exigió reducciones “importantes y efectivas” en el precio del arroz y de otros alimentos básicos.

En Bangladesh, más de 20.000 trabajadores textiles en Fatullah se declararon en huelga para exigir precios más bajos y salarios más elevados. Lanzaron ladrillos y piedras a la policía, que disparó granadas lacrimógenas a la multitud.

El gobierno egipcio envió a miles de soldados al complejo textil Mahalla en el Delta del Nilo, para impedir una huelga general exigiendo salarios más altos, un sindicato independiente, y precios más bajos. Dos personas fueron muertas y más de 600 han sido encarceladas.

En Abidjan, Costa de Marfil, la policía usó gas lacrimógeno contra mujeres que habían colocado barricadas, quemado neumáticos y bloqueado carreteras importantes. Miles marcharon a la casa del presidente, gritando “¡Tenemos hambre!” y “La vida es demasiado cara, nos estáis matando.”

En Pakistán y Tailandia, soldados armados han sido desplegados para impedir que los pobres se apoderen de alimentos de los campos y los almacenes.
Protestas similares han tenido lugar en Camerún, Etiopia, Honduras, Indonesia, Madagascar, Mauritania, Níger, Perú, las Filipinas, Senegal, Tailandia, Uzbekistán, y Zambia. El 2 de abril, el presidente del Banco Mundial dijo ante una reunión en Washington que hay 33 países en los que los aumentos de precios podrían causar desasosiego social.

Un editor principal de la revista Time advirtió:

“La idea de que las masas hambrientas salgan a las calles impulsadas por su desesperación y que derroquen al antiguo régimen ha parecido increíblemente extraña desde que el capitalismo triunfó tan decisivamente en la Guerra Fría... Y a pesar de ello, los titulares del pasado mes sugieren que el aumento brutal de los precios de los alimentos amenaza la estabilidad de un número creciente de gobiernos en todo el mundo... cuando las circunstancias hacen imposible alimentar a sus niños hambrientos, ciudadanos normalmente pasivos pueden convertirse muy rápidamente en militantes con nada que perder.” [2
]

¿Qué impulsa la inflación en los alimentos?

Desde los años setenta, la producción de alimentos se ha globalizado y concentrado cada vez más. Un puñado de países domina el comercio global en alimentos básicos. Un 80% de las exportaciones de trigo provienen de seis exportadores, así como un 85% del arroz. Tres países producen un 70% del maíz exportado. Esto deja a los países más pobres del mundo, los que tienen que importar alimento para sobrevivir, a la merced de tendencias económicas y políticas en esos pocos países exportadores. Cuando el sistema comercial global deja de cumplir, son los pobres los que pagan la cuenta.

Durante varios años, el comercio global en alimentos básicos se ha estado dirigiendo hacia una crisis. Cuatro tendencias relacionadas han frenado el crecimiento de la producción y han hecho subir los precios.

El Fin de la Revolución Verde:

En los años sesenta y setenta, en un esfuerzo por contrarrestar el descontento campesino en el sur y el sudeste de Asia, EE.UU. invirtió dinero y apoyo técnico en el desarrollo agrícola en India y otros países. La “revolución verde” – nuevas semillas, fertilizantes, pesticidas, técnicas agrícolas e infraestructura – condujo a espectaculares aumentos en la producción de alimentos, particularmente el arroz. La cosecha por hectárea siguió expandiendo hasta los años noventa.

Hoy en día, no está a la moda que los gobiernos ayuden a la gente pobre a cultivar alimentos para otra gente pobre, porque supuestamente “el mercado” puede hacerse cargo de todos los problemas. The Economist informa que “los gastos en la agricultura como parte de los gastos públicos totales en los países en desarrollo cayó a la mitad entre 1980 y 2004.” [3] Los subsidios y dinero para investigación y desarrollo se han acabado, y el aumento de la producción se ha paralizado.

El resultado es que en siete de los últimos ocho años el mundo consumió más granos que los que produjo, lo que significa que se estaba sacando arroz de los inventarios que los gobiernos y los comerciantes normalmente mantienen como seguro contra malas cosechas. Las existencias mundiales de granos están actualmente a su nivel más bajo de todos los tiempos, dejando muy poca protección para tiempos difíciles.

Cambio climático:
Los científicos dicen que en los próximos 12 años el cambio climático podría reducir en un 50% la producción de alimentos en partes del mundo. Pero no se trata sólo de un tema para el futuro:

Australia es normalmente el segundo exportador del mundo de granos, pero una salvaje sequía de muchos años ha reducido la cosecha de trigo en un 60% y la producción de arroz ha sido completamente eliminada.

En Bangladesh en noviembre, uno de los peores ciclones en décadas eliminó un millón de toneladas de arroz y dañó severamente la cosecha de trigo, haciendo que el inmenso país dependa aún más de alimentos importados.

Abundan otros ejemplos. Es obvio que la crisis climática del globo ya está aquí, y está afectando la alimentación.

Agrocombustibles:
Ahora es política oficial en EE.UU., Canadá y Europa que se conviertan alimentos en combustible. Los vehículos de EE.UU. queman suficiente maíz para cubrir todas las necesidades de importación de los 82 países más pobres [4]

Etanol y biodiésel son fuertemente subvencionados, lo que significa, inevitablemente, que cultivos como el maíz están siendo desviados de la cadena alimentaria y los tanques de gasolina, y que la nueva inversión agrícola en todo el mundo está siendo dirigida hacia palmas, soya, canola y otras plantas productoras de aceites. La demanda de agrocombustibles aumenta directamente el precio de esas cosechas, y elevan indirectamente el precio de otros granos al alentar a los productores a cambiar al agrocombustible.

Como han descubierto los productores canadienses de cerdos, también impulsa el aumento del coste de producir carne, ya que el maíz es el principal ingrediente en los alimentos para animales en Norteamérica.

Precios del petróleo:
El precio de los alimentos está vinculado al precio del petróleo porque los alimentos pueden ser convertidos en petróleo. Pero el aumento de los precios del petróleo también afecta el coste de la producción de alimentos. Fertilizantes y pesticidas son hechos con petróleo y gas natural. Gasolina y combustible diesel son utilizados para plantar, cosechar y transportar. [5]

Se ha calculado que un 80% de los costes de producir maíz son costes de combustible fósil – de modo que no es por accidente que suban los precios de los alimentos cuando suben los precios del petróleo.

* * *

A fines de 2007, el recorte en las inversiones en la agricultura del tercer mundo, el aumento de los precios del petróleo, y el cambio climático significaron que el aumento de la producción se estaba desacelerando y que los precios estaban aumentando. Buenas cosechas y un fuerte aumento de la exportación podrían haber evitado una crisis – pero no es lo que sucedió. El gatillo fue el arroz, el alimento básico de 3.000 millones de personas.

A comienzos de este año, India anunció que suspendía la mayor parte de sus exportaciones de arroz para reconstruir sus reservas. Unas pocas semanas después, Vietnam, cuya cosecha de arroz fue afectada por una importante infestación de insectos durante la recogida, anunció una suspensión de las exportaciones durante cuatro meses para asegurar que habría suficiente para su mercado interno.

India y Vietnam juntos representan normalmente un 30% de todas las exportaciones de arroz, de modo que sus anuncios fueron suficientes para empujar al abismo el mercado global de arroz, que ya estaba bajo presión. Los compradores de arroz comenzaron de inmediato a adquirir las existencias disponibles, acaparando todo el arroz que podían conseguir a la espera de futuros aumentos de precio, haciendo subir el precio para futuras cosechas. Los precios aumentaron vertiginosamente. A mediados de abril, las noticias describieron “compras de pánico” de futuros de arroz en la Bolsa de Comercio de Chicago, y hubo escasez de arroz incluso en las estanterías de los supermercados en Canadá y EE.UU.

El por qué de la rebelión

No es por primera vez que ha habido picos en los precios de alimentos. Por cierto, si tomamos en cuenta la inflación, los precios globales de alimentos básicos fueron mayores en los años setenta de lo que son actualmente. ¿Por qué entonces ha provocado esta explosión inflacionaria protestas masivas en todo el mundo?

La respuesta es que desde los años setenta los países más ricos del mundo, con la ayuda de las agencias internacionales que controlan, han debilitado sistemáticamente la capacidad de los países más pobres de alimentar a sus poblaciones y de protegerse en una crisis como la actual.

Haití es un ejemplo poderoso y horrendo.

Haití ha cultivado arroz durante siglos, y hasta hace veinte años los agricultores haitianos producían unas 170.000 toneladas de arroz por año, suficiente para cubrir un 95% del consumo interno. Los agricultores de arroz no recibían subsidios gubernamentales pero, como en todos los demás países productores de arroz en esa época, su acceso a los mercados locales estaba protegido por aranceles aduaneros.

En 1995, como condición previa para otorgar un préstamo desesperadamente necesitado, el Fondo Monetario Internacional exigió que Haití redujera su arancel para el arroz importado de un 35% a un 3%, el más bajo en el Caribe. El resultado fue un influjo masivo de arroz de EE.UU. que se vendía por la mitad del precio del arroz producido en Haití. Miles de agricultores arroceros perdieron sus tierras y medios de existencia, y en la actualidad tres cuartos del arroz comido en Haití proviene de EE.UU. [6]

El arroz de EE.UU. no se apoderó del mercado haitiano porque tenga mejor sabor, o porque los productores de arroz en EE.UU. sean más eficientes. Venció porque las exportaciones de arroz son fuertemente subvencionadas por el gobierno de EE.UU. En 2003, los productores de arroz de EE.UU. recibieron 1.700 millones de dólares en subsidios del gobierno, un promedio de 232 dólares por hectárea de arroz cultivada. [7] Ese dinero, la mayor parte del cual terminó en las manos de un puñado de muy grandes terratenientes y corporaciones del agronegocio, permitió que los exportadores de EE.UU. vendieran el arroz entre un 30% y un 50% por debajo de sus costes reales de producción.

En breve, Haití fue obligado a abandonar la protección gubernamental de la agricultura interior – y EE.UU. pasó a utilizar sus artilugios de protección gubernamental para apoderarse del mercado.

Ha habido numerosas variantes de este tema, en las que países ricos del norte imponen políticas de “liberalización” a países pobres y endeudados del sur y luego aprovechan esa liberalización para capturar el mercado. Los subsidios gubernamentales representan un 30% de los ingresos agrícolas de los 30 países más ricos del mundo, un total de 280.000 millones de dólares al año, [8] una ventaja imbatible en un mercado “libre” en el que los ricos fijan las reglas.

El juego del comercio alimentario global está amañado, y los pobres se han quedado con cultivos reducidos y sin protecciones.

Además, durante varias décadas, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional se han negado a dar préstamos a los países pobres, a menos que acepten los “Programas de Ajuste Estructural” (SAP) que requieren que los prestatarios devalúen sus monedas, recorten los impuestos, privaticen los servicios públicos, y reduzcan o eliminen los programas de apoyo para los agricultores.

Todo esto fue hecho con la promesa de que el mercado produciría crecimiento económico y prosperidad – en lugar de hacerlo, aumentó la pobreza y eliminó el apoyo para la agricultura.

“La inversión en paquetes de insumos agrícolas y el apoyo a la ampliación disminuyó y terminó por desaparecer en la mayoría de las áreas rurales de África bajo SAP. La preocupación por la promoción de la productividad de los minifundistas fue abandonada. No sólo hicieron retroceder a los gobiernos, la ayuda extranjera a la agricultura declinó. El financiamiento del Banco Mundial para la agricultura en sí disminuyó fuertemente de un 32% del total de préstamos en 1976-1978 a un 11,7% en 1991-1999.” [9[

Durante olas anteriores de inflación de los precios de los alimentos, los pobres tuvieron por lo menos un cierto acceso a alimentos que cultivaban ellos mismos, o a alimentos que eran cultivados localmente y accesibles a precios fijados localmente. En la actualidad, en muchos países en África, Asia y Latinoamérica, eso simplemente ya no es posible. Los mercados globales determinan ahora los precios locales – y a menudo los únicos alimentos disponibles deben ser importados desde muy lejos.

* * *

El alimento no es una mercancía más – es absolutamente esencial para la supervivencia humana. Lo mínimo que debiera esperar la humanidad de cualquier gobierno o sistema social es que tratara de impedir el hambre – y sobre todo que no impulse políticas que niegan el alimento a la gente.

Por eso el presidente venezolano Hugo Chávez tuvo toda la razón el 24 de abril, cuando describió la crisis alimentaria como “la mayor demostración del fracaso histórico del modelo capitalista.”

¿Qué hay que hacer para terminar esta crisis, y para asegurar que no vuelva a ocurrir?
En la Segunda Parte analizaré estas preguntas.


No se dice todo sobre las causas de la crisis alimentaria mundial
 
 Por: Aldo N.Bianchi

En cosa de pocos días la "crisis alimentaria mundial" se ha convertido en un tema mediático mundial..... "analistas", "expertos", "economistas", "comentaristas" y asomados de toda ralea dedican su tiempo a esta GRAVÍSIMA crisis que ya fué anunciada por Chávez hace años y NADIE LE PARÓ....El aumento ESCANDALOSO de los precios de la tortilla en Méjico, gracias a ALCA, anunció esta debacle Y NADIE LE PARÓ.....

Son varias las causas de esa "multiplicación" de los precios de los alimentos, que en muchos casos han duplicado o triplicado sus precios... lo que lleva a algunos "comentaristas" a decir que el problema no es falta de alimentos sino FALTA DE DINERO para comprarlos.
La verdad es que los precios han subido y no hay disponibilidad fácil de alimentos.Muchos países ante este DESCALABRO mundial han prohíbido las exportaciones de algunos rubros, fundamentalmente granos como el trigo, el maíz, el arroz y otros. Tal es el caso de China, India, Indonesia y otros..... y "fin de mundo" en USA algunas cadenas de supermercados , caso Wal Mart, limitan la cantidad de arroz que puede comprar cada cliente.......curioso nó???? en el pais que ha bloquedado a Cuba cincuenta años y ha generado racionamientos que esos genocidas criticaban...... ahora tiene su misma medicina........

Pero ¿porque hay crisis alimentaria mundial?????

1.-El detonador de esta BOMBA alimentaria ha sido sin duda la decisión de Bush de obligar, y además subsidiar, a producir biocombustibles a partir de maíz, trigo y otros granos lo que hace, en una economía crúdamente capitalista, más atractivo QUEMAR COMIDA en los carros que comerla.....Esa moda gringa fué seguida por otros países rompiendo un equilibrio de décadas pues Brasil,por ejemplo, viene produciendo ethanol a partir de la caña de azucar desde hace años de años sin producir ninguna crisis alimentaria.... pero Bush y su genocida equipo no se caracterizan por la inteligencia y se lanzaron a esa vía llevados por el odio a los países petroleros.
Esta influencia de los biocombustibles en esta grave crisis ha sido denunciada por la FAO, la ONU y hasta organismos financieros del imperio. Así el relator de la ONU dijo ayer : "La transformación de alimentos en biocombustibles y la especulación financiera son las principales causas de la subida de los precios de los alimentos, denunció este lunes el relator de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, Jean Ziegler, que calificó la crisis de "auténtica tragedia".
El relator también menciona "la especulación financiera" o sea "el capitalismo salvaje".... hay que ganar dinero aunque millones se mueran de hambre.... el "mercado" arreglara todo....... yo te aviso chirulí... si los Estados no intervienen esto se lo lleva el diablo.

2.-La GRAVÍSIMA crisis financiera de los préstamos "sub prime" ha hecho que cientos de miles de estadounidenses pierdan sus casa o tengan que malvenderlas y además han sumido a muchos bancos en crisis financieras graves. Obviamente este fenómeno afecta las inversiones en los campos pues no hay disponibilidad de dinero para créditos. Desde hace casi 8 años, los largos años del nefasto gobierno de Bush y su combo, el deficit fiscal y comercial estadounidense y los enormes gastos militares para sostener la LOCURA IMPERIAL con las guerras de Irak, Afganistan y la presencia en CIENTOS de bases en todo el mundo , flotas enormes en todos los mares y numerosos satélites de todo tipo en el espacio han hecho que la situación económica de USA SEA INSOSTENIBLE..... La deuda de USA es superior a 1 billon de dólares (un billón de los nuestros o sea un millón de millones, un uno con DOCE CEROS U$ 1.000.000.000.000) la suma ES IMPAGABLE y el PRINCIPAL ACREEDOR es China país que por otra parte DOMINA el comercio mundial

3.- El alto precio del petroleo pero en realidad este precio no es tan alto lo que ocurre es que su bajo precio durante décadas financió un nivel de vida ARTIFICIAL en USA, Japón, Europa, etc. También en el petroleo hay "especulación financiera".... producido el máldito capitalismo......
La población sufre los altos precios de la gasolina y del "heating oil" y acusan a los países petroleros PERA NADA DICEN de los ALTISIMOS impuestos que los gobiernos de USA y de Europa imponen al petroleo y que son parte IMPORTANTE del alto costo de los combustibles.
Todo el mundo habla también del incremento del consumo de petroleo en China e India PERO NADIE MENCIONA los miles y miles de barriles de petroleo que los norteamericanos, europeos y otros lacayos consumen CADA DÍA en las absurdas guerras en Irak, Afganistan y en mantener el dispositivo militar intimidatorio de bases, barcos, aviones, etc a lo LARGO Y ANCHO DE TODO EL MUNDO..... No he visto que nadie cuantifique cuanto consume el APARATO MILITAR demencial que existe en el mundo.... pero NO TENGO DUDAS de que si se dejan en tierra los aviones de guerra, de detienen los tanques y carros blindados, se mandan los soldados y "contratistas de seguridad" a TRABAJAR en su tierra en vez de ASESINAR inocentes y luchadores de la libertad la CRISIS PETROLERA Y LA ALIMENTARIA desaparecerían........

Misterios de la ciencia.........
 

Petrodolares.

http://ricos-y-pobres.blogspot.com/2007/10/las-inversiones-del-rey-del-petrleo.html

Las inversiones del Rey del Petróleo

.
Abdalá Bin Abdelaziz al-Saud
Con reservas petroleras por 21 billones de dólares, el soberano de Arabia Saudita y su familia realizan millonarias inversiones en diversos mercados de todo el mundo.

Bancos, industrias y real estate
Arabia Saudita tiene la mayor napa de crudo del mundo, es la principal productora y exportadora de petróleo y posee un tercio de las reservas mundiales comprobadas, que suman el equivalente a 261.000 millones de barriles.

Tomando como base la cotización del BTU en torno a los U$ 82 por unidad, esa riqueza petrolera enterrada en el subsuelo del reino saudí representa la increíble suma de U$21.402.000.000.000. Hace dos semanas, el barril superó los 90 dólares, tras haber aumentado 50% en un año y haberse triplicado desde 2003.


Arabia Saudita, el mayor exportador mundial de crudo. Y con las inversiones especulativas en el sector, el aumento de la demanda de combustibles con la llegada del invierno en el hemisferio norte y las tensiones políticas en Oriente Medio, las monarquías petroleras hacen lobby en la OPEP por ajustar la producción –que en Golfo Pérsico alcanzan para abastacer al mercado por 40 años más–, y sacan ventaja de la subida récord en el precio del barril.
Por cada dólar que aumenta la cotización del crudo en el mercado internacional, los petroleros saudíes suman casi u$s 9 millones adicionales al día. De esta forma, aumentan las regalías que recibe su país, al mismo tiempo engrosan sus arcas particulares, como la del rey saudí Abdalá Bin Abdelaziz al-Saud, de 83 años, cuya fortuna personal de U$ 21.000 millones lo coloca en el top ten de los gobernantes o soberanos más adinerados del planeta.
De hecho, el segundo lugar en la lista lo ocupa Al-Whaleed bin Talal Bin Abdul Aziz Al Saud, principe heredero saudí y hermanastro del monarca, con fondos propios por u$s 20.300 millones. El príncipe saudí, a diferencia del rey Abdullah, tiene un estilo de hacer negocios más abierto y mediático, entre otras cosas, por sus vinculaciones con mandatarios del exterior y su partipación accionaria en instituciones financieras globales, como el Citigroup.
Fondos al exterior
Según un estudio de Merrill Lynch, las inversiones extranjeras de la familia real saudí superarían los u$s 700.000 millones, aunque otras fuentes señalan que esa cifra sólo implica el dinero colocado en los fondos de inversión de Estados Unidos (títulos, acciones, obligaciones y bienes inmuebles), en cualquier caso es un monto que duplica el PBI de su país.
Hace dos meses Al-Whaleed bin Talal, quien realiza inversiones principalmente inmobiliarias, anunció que analiza la posibilidad de que dos firmas hoteleras de las cuales es accionista (Fairmont y Raffles), construyan en la costa del Pacífico de Costa Rica. Hasta ese país llegó el magnate árabe en su Boeing 747 privado, se hospedó en el exclusivo Four Seasons de Papagayo –perteneciente a la cadena de hoteles de lujo que adquirió el año pasado junto a Cascade Investments LLC de Bill Gates por u$s 3.370 millones– y se entrevistó con el presidente, Oscar Arias. Y además, como accionista del Citigroup, también habló sobre los planes de esa entidad bancaria para Centroamérica.
En estos países productores de petróleo el Estado, el gobierno y el reino están tan íntimamente ligados como la religión y la política, por eso es complicado hacer una distinción entre las inversiones genuinas del país y las de sus monarquías. En su tierra la familia real tiene holdings financieros y bancarios, como Faisal Islamic Bank, Dar al-Mal, Dallah Al-Baraka, National Commercial Bank.
Oro negro
Lo cierto es que los reyes del crudo mueven al mundo con su energía y, al mismo tiempo, el mundo continúa llenando las arcas de esas naciones.
Gracias a esto es que el rey Abdullah piensa destinar U$ 10.000 millones para la construcción de una universidad en la costa del Mar Rojo que llevará su nombre. La casa de estudios, que pretende cooperar con otro centros investigadores del mundo, se levantará sobre una superficie de 36 millones de metros cuadrados, tiene final de obra en 2009 y la construcción será supervisada por Aramco, la compañía petrolífera que pasó de multinacionales británicas y norteamericanas a manos árabes.
La industria de cabecera saudí está fuertemente ligada al sector público, especialmente en la siderurgia y en la química del petróleo. En este ámbito, la Saudi Basic Industries Corporation (Sabic), es la 11° empresa petroquímica del mundo, la tercera en polietilenos y la sexta en polipropileno, así como la mayor firma no petrolera de Oriente Medio.
Sabic acaba de adquirir por U$ 11.600 millones más su deuda la división de plásticos de la multinacional General Electric, que cuenta con 11.000 empleados en 20 países. Así, los petrodólares siguen buscando oportunidades fuera del reino, para sumar empresas e industrias antes que los pozos dejen de entregar el oro negro.
Fuente: Revista Fortuna

Los secretos del petróleo

Impulsa nuestros cazas y recubre nuestros labios, nos permite conducir, prenderle fuego e incluso jugar con él. Dependemos de él, desde nuestras camisetas hasta nuestros tejados, de modo que si creen que lo tenemos crudo, piénsenlo mejor.
Están avisados, el mundo que nos rodea se acaba, un suministro incierto y una demanda cada vez más alta han hecho que el petróleo barato pertenezca al pasado, llenar el depósito nos sale cada vez más caro, pero eso no es todo, ni mucho menos.
Tal vez no hayan reparado en ello, pero el primer secreto del petróleo es muy sencillo, está en todas partes.
 
ZETGEIST

PETROLEO,EL FIN DE UNA ERA.
Desde que en 1859 Edwin Drake perforó el primer pozo en Pensilvania, la economía mundial ha girado entorno al llamado “oro negro”, pero el actual modelo económico se resentirá en las primeras décadas del siglo XXI con la inevitable crisis del petróleo. Los expertos predicen el fin del petróleo como fuente de energía abundante en un plazo de 30 años, en consonancia con el único informe oficial que existe al respecto.
El problema que se plantea es de una magnitud sin precedentes…


La Propiedad Privada

Cuando el hombre apareció sobre la tierra, evidenció la existencia de los productos de la naturaleza, y de los territorios, y su necesidad de compartirlas con otros hombres, pero sintió también que era necesario que ciertas cosas le pertenecieran en exclusividad, primero seguramente las muebles, en su vida nómada, cazadora y recolectora, y luego las inmuebles, pudiendo hacer con ellas lo que le plazca. Se apoderó de ellas por apropiación, seguramente tomando lo que necesitaba, y disputándose con otros los bienes escasos, decidiéndose por la fuerza las pertenencias de cada uno.
Sabemos que la delimitación de los primitivos estados, fue realizada de este modo (por la violencia) y así continuó la delimitación en el transcurso del tiempo, hasta que la Edad Moderna originó la institución de la diplomacia, que dio una alternativa pacífica, para la solución de los conflictos territoriales.
La Biblia hebrea consignó entre los mandamientos: “No robar”, aludiendo al reconocimiento de la propiedad ajena.
En Egipto todos los bienes eran de pertenencia del Faraón, en cambio, entre los griegos se reconoció la existencia de la propiedad privada.
Ya en la antigua Roma, en un principio la tierra fue propiedad de las gens, o sea, de grupos de familia que poseían un antepasado común. Al formarse la civitas el derecho de propiedad privada sobre los fundos (terrenos) y cosas le correspondió al pater, como jefe de cada familia romana, independientemente de la voluntad del estado. En Roma el derecho de propiedad privada pareció comprender primero a los terrenos, y demás cosas destinadas a la actividad agrícola, siendo las primeras cosas susceptibles de apropiación privada amparada por el derecho civil, las que llamaron res mancipi, que eran los fundos itálicos y construcciones sobre ellos, los esclavos, los animales domados por cuello y lomo y las servidumbres rústicas. A la propiedad, los romanos la llamaron mancipium (manus = poder y capere = tomar).
Cuando Roma creció en virtud de las conquistas, la propiedad de la tierra en la península itálica, fue otorgada a los particulares, en propiedad quiritaria, o de derecho civil, por demarcaciones que realizaron los agrimensores, que tuvieron carácter sagrado. Sin embargo las tierras de las provincias, nunca fue entregada en propiedad privada, ya que eran del populus, o eran del César.
Entre los pueblos germanos la distribución de las tierras fue por concesión estatal.
En la Edad Media la posesión sobre la tierra se convirtió en símbolo de poder, pero no se adquiría en propiedad, sino que el rey cedía parte de los territorios para su gobierno, administración y explotación a los señores feudales, y estos a su vez volvían a distribuirlas. Los dueños eran el rey o la iglesia.
Fueron los burgueses, propietarios de las fábricas, que habían acumulado riquezas en la Edad Moderna, con el desarrollo del comercio y la aparición de las fábricas, en la Revolución Industrial, los que obtuvieron al protagonizar la Revolución Francesa, en la Declaración de los Derechos del hombre y del Ciudadano la consagración de la propiedad privada, entre los derechos naturales del hombre, o sea, los que nacen con él, y no dependen den la concesión estatal.
El concepto de propiedad privada está profundamente arraigado en el mundo occidental, y la mayoría de las legislaciones modernas, lo consideran un derecho natural subjetivo.
El socialismo, corriente opuesta al capitalismo, potenciado desde la revolución industrial, sostuvo, contrariamente, que la propiedad de los medios de producción debía ser colectiva. Para Carlos Marx la propiedad privada no debería existir. Los anarquistas no hablaron de suprimir la propiedad privada, cuando fue obtenida legalmente, aunque propugnaron la asociación de los propietarios para buscar el bien común. Proudhon, anarquista mutualista, recibió agudas críticas de Marx, pero fue elogiado por su obra “¿Qué es la propiedad?” donde la calificó de robo.
El derecho sobre la propiedad de cada uno, fue en Roma un derecho absoluto, a tal extremo que el dueño podía hacer con su cosa lo que quisiera, aún en detrimento de derechos de terceros. Pronto comprendieron que el avasallamiento de derechos de otros, colocaba al hombre en total indefensión, frente a otros derechos, incluso el de la propiedad de los demás. (Por ejemplo, uno tiene derecho a incendiar su casa, porque le pertenece, pero si con las llamas quema la propiedad del vecino, éste tendría derecho a hacer lo mismo, y sería el reinado del caos). Como protección al mismo derecho de propiedad y al resto de los derechos humanos, comenzaron a establecerse restricciones al uso abusivo de este derecho, cuando amenazare o restringiere derechos de terceros.
La propiedad es un derecho perpetuo, constituido en interés personal, pero no debemos dejar de reconocer el concepto de bien común, y la función social que la propiedad cumple. Si por razones de interés general, es necesario expropiar este derecho, el propietario debe ser indemnizado.

EL ORIGEN DE LA FAMILIA, LA PROPIEDAD PRIVADA Y EL ESTADO
De las OBRAS ESCOGIDAS
(en tres tomos)
de C. Marx y F. Engles
http://www.marx2mao.com/M2M%28SP%29/M&E%28SP%29/OFPS84s.html 

viernes, 25 de febrero de 2011

Manifiesto anti-corrupción

| Manuel Vázquez Montalbán | publicado en El País el 31.05.1990

Cuarenta años de franquismo no pasaron en balde y, junto a herencias estructurales acarreadas por la lógica de la transición, han quedado secuelas de cultura política reaccionaria que descansan en la afirmación básica: Todos los políticos son iguales, y en su complementaria: La política para quien vive de ella. A un sustrato apoliticista anarquizante se sumó la interesante despolitización antidemocrática practicada por el franquismo, y ahora parece como si la democracia recuperada en 1978 quisiera aportar su propia dosis de nihilismo. Cunde la sospecha de que vivimos en pleno estado de corrupción, como en el pasado vivimos frecuentemente estados de sitio o de excepción, y que ese estado de corrupción es connatural con la política democrática y con sus privilegiados intermediarios: los políticos profesionales. Ayudar a instalar la conciencia social española en la fatalidad de que la corrupción ni se crea ni se destruye, simplemente se transforma, abre una caja de Pandora de la que pueden salir o fascismo o cinismo; el primero como expresión política final del apoliticismo y el segundo como estado ético colectivo que contempla la corrupción como una segunda piel de la relación política-economía-sociedad.
Desde hace medio año la vida política española gira en torno de escándalos económicos en su mayor parte referidos a posibles sobornos y cohechos habituales en la relación entre empresarios, gestores políticos e intermediarios que relacionan a los primeros con los segundos. Las mordidas obtenidas en esa relación al parecer tratan de ayudar a financiar los partidos, aunque es evidente que algunas migajas dejan a los intermediarios para que hayan podido acumular fortunas milagrosas de la noche al día o para engordar fortunas que vienen de lejos, repetidamente amnistiadas por la historia.
Sólo desde una posición interesadamente involucionista o torpemente carroñera se puede sostener que el estado de corrupción ha sido consecuencia de la hegemonía socialista a partir de 1982. Pero es evidente que afirmaciones y gestos que demasiado frecuentemente emite el poder han ayudado a crear una impresión colectiva de zafarrancho de enriquecimiento. Se nos ha dicho tentadoramente que España permitía rápidas riquezas y que un alquiler de 400.000 pesetas mensuales por un apartamento era comprensible; y si las afirmaciones han sido difíciles de comprender viniendo del patrimonio ideológico de donde venían, mucho más escandalosos han sido los gestos: fomento de una nueva clase rica intermediaria del poder, protagonismo de los héroes de las opas agresivas por encima incluso de los héroes del fútbol o del rock, fascinación de los gestores públicos ante el poder bancario, toda clase de oscuridades en la reprivatización de Rumasa, el mal ejemplo de una nueva mesocracia funcionarial con despensa y llave en el ropero y coche oficial, amistades peligrosas con tahúres internacionales, incomprensión ante las reivindicaciones de los trabajadores y puente de plata a los profetas de toda suerte de trenes de alta velocidad… De la categoría a la anécdota, parte del caldo de cultivo del estado de corrupción se ha fomentado desde el poder, por más que de vez en cuando se haya recomendado a sus servidores que fueran de vacaciones con el botijo, la suegra y un pañuelo con cuatro nudos en la cebeza, a guisa de jipi-japa posmoderno.
Casos como el de Juan Guerra, Naseiro, Prenafeta o el que afecta a las concesiones del juego en el País Vasco han sido puntas de un iceberg que no tiene por qué circunscribirse a Andalucía, Valencia, Cataluña o el País Vasco. Estas cuatro puntas del iceberg se han visto o se han detectado por teléfono, pero nada invita a pensar que en otros puntos de la geografía española el saqueo, incluso legal, no se haya cometido. Porque de saqueo hay que hablar cuando concesiones políticas, que debían tener en cuenta ante todo el interés público, hayan podido hacerse teniendo en cuenta quién daba la mejor comisión. ¿Cuántas concesiones no quedan ahora bajo la sospecha de este interés particular no necesariamente concertado con el general? Lo que fue rumor, malquerencia, suspicacia hasta fines de 1989, se convirtió a comienzos de 1990 en evidencia. Era el momento para una reacción depuradora a iniciar por el propio Gobierno y por la institución que detenta en primera instancia la delegación de la soberanía popular: el Congreso de los Diputados. Al contrario. Tanto el Gobierno como un sector sorprendentemente mayoritario de sus señorías se cerraron en banda, decretaron un particular estado de socorros mutuos al que alguien llegó a llamar bloque constitucional, contribuyendo así a la sospecha antigua y moderna de que Dios los crea y ellos se juntan. Presionados por buena parte de los medios de comunicación, pusieron en marcha un tartamudo proceso de investigaciones morosas y tacañas que todavía hoy pertenecen al secreto del sumario de la jerga parlamentaria. Lo que era una grave crisis de credibilidad democrática colectiva se convirtió en estricta lucha por la conservación del poder, inculcando desde el mismo la prevención de que todo el escándalo era fruto de medios de comunicación huidos de mercancías escandalosas y de la oposición de fondo que no se resignaba ante los sucesivos vapuleos electorales.
Así están las cosas. El llamado caso Naseiro no ha merecido otro gesto por parte del Gobierno que la propuesta del señor presidente de que don José María Aznar, si entra en razón, podría sumarse al club de socorros mutuos, acentuando así el sospechoso carácter de tan interesada alianza. Frente a esas tácticas filibusteras del Parlamento se corre el peligro de que todo el trabajo de concienciación crítica asumida por los medios de comunicación no amarillistas se convierta progresivamente en una semanal liturgia de la sospecha, sin el menor carácter moralizador social. Es más. Si algo caracteriza el tono moral social es el aumento del sarcasmo y del cinismo, concretado en la expresión: Si yo pudiera también lo haría. Testimonios y denuncias de los medios hubieran ultimado su eficacia de haber sido asumidos por los políticos, que podían convertirlos en medidas legislativas, operativas y culturales de cambio ético. Aún se está a tiempo para que el Gobierno y el Parlamento se desbloqueen y tomen la iniciativa en un proceso clarificador que, sin duda, pasa por el sacrificio de los responsables de los desaguisados, pero que restituiría el poder y la gloria a una sana mayoría de gestores políticos.
Aun siendo nuestro problema, es fundamentalmente su problema. Como representantes de la sociedad civil no podemos pretender otra cosa que ellos actúen y autorreglamenten el giro ético, que difícilmente puede rehuir comisiones de investigación sobre lo hecho, no sólo a escala Congreso de los Diputados y Senado, sino también en las dimensiones de poder autonómico y municipal. Urge una complementaria red de auditorías, de carácter administrativo o privado, pero siempre lo suficientemente técnicas para que no se conviertan en simples batallas de descrédito preelectoral. Porque es importante resaltar que no es tiempo de sermones, pero tampoco de jugar a ver la paja en el ojo ajeno, a la espera de que nuevos escándalos vayan reduciendo el club de los virtuosos y aumentando el club constitucional. Lo que está en juego no es la hegemonía del partido en el poder o la capacidad de alternativa de la oposición mayoritaria, sino la confianza social ante la mayoría democrática y ante la democracia misma. Si esa confianza se extingue, quedan afectados por igual virtuosos y viciosos, dentro y fuera del poder.
Pero la sociedad civil no debe desentenderse, a pesar de que la política profesional haya hecho todo lo posible porque se desentendiera, arrasando la ya escasa disposición asociativa del pueblo español, arrasamiento que estuvo a punto de llevarse por delante incluso a los sindicatos. Si las asociaciones de vecinos no estuvieran tan diezmadas y escépticas o tan colonizadas, muchos de los chanchullos realizados hubieran sido imposibles. Si los profesionales que intervienen en la relación política-economía-sociedad dispusieran de medios colectivos de presión critica no corporativista, esa relación no hubiera quedado a veces en manos de salteadores de sobremesa o de teléfono. Si la sociedad civil española estuviera articulada y dispusiera de saberes capaces de forcejear dialécticamente con los del poder, las garantías sociales de las decisiones llegarían a un punto óptimo. Por eso convocamos a formaciones políticas, movimientos sociales o simples personas que algo quieran hacer para recuperar un clima de confianza democrática que es imposible recuperar a base de controles telefónicos. Una situación en la que la barbarie del cinismo generalizado sólo pudiera contrarrestarse mediante un control policiaco en la frontera de lo legal arruinaría la lógica del mismísimo Estado de derecho.
Todo antes que aceptar la corrupción como una enfermedad crónica que llegaría a ser parte del sistema, como poder mismo en las repúblicas bananeras y como poder paralelo en repúblicas tan sofisticadas y europeas como la italiana. Doce años de democracia no nos dan derecho a tanta apatía, y bastaría un esfuerzo coaligado de Gobierno, partidos, movimientos sociales y ciudadanos, para que la exigencia ética se hiciera cultura y no enunciado, regla y no excepción. Hagan lo que hagan Gobierno y parlamentarios, aun siendo fundamental, no excluye que propongamos un trabajo de debate sobre la situación y su posible salida, en una campaña estatal de concienciación sobre la relación democracia-ética-política, es decir, sobre la honradez intrínseca de la democracia. Debate al que convocamos en primer lugar a los sindicatos, porque, por lo visto el 14 de diciembre, supieron vertebrar un desasosiego civil amorfo. A todo el asociacionismo superviviente, a todos los colectivos existentes o por crear, a todos los medios de comunicación, a todos los profesionales que intervienen en la creación de saber y opinión. No se trata de sustituir a los políticos, sino de ayudarles a salir del Laberinto de las Sirenas.

FUENTE DE INFORMACION
Otromundoesposible.

 

VOCES CONTRA LA GLOVALIZACION.OTRO MUNDO ES POSIBLE.


Bienaventurado sea el abrazo, y maldito sea el codazo

 «Bienaventurados sean los perdedores, porque ellos cometieron la insolencia de amar a su tierra, y por ella se jugaron la vida. Pero está visto que el patriotismo es el honorable privilegio de los países dominantes: sólo los que mandan tienen el derecho de ser patriotas. En cambio, los países dominados, condenados a obediencia perpetua, no pueden ejercer el patriotismo, so pena de ser llamados populistas, demagogos, delirantes: nuestro patriotismo se considera una peste, peste peligrosa, y los amos del mundo, que nos toman examen de Democracia, tienen la mala costumbre de conjurar esta amenaza a sangre y fuego.
Bienaventurados sean los perdedores, porque ellos se negaron a repetir la historia y quisieron cambiarla.
Bienaventurados sean los perdedores, y malditos sean quienes confunden el mundo con una pista de carreras y lanzados a las cumbres del éxito trepan lamiendo hacia arriba y escupiendo hacia abajo.
Bienaventurados sean los indignados, y malditos sean los indignos.
Maldita sea la exitosa dictadura del miedo, que nos obliga a creer que la realidad es intocable y que la solidaridad es una enfermedad mortal, porque el prójimo es siempre una amenaza y nunca una promesa.
Bienaventurado sea el abrazo, y maldito sea el codazo.»
…/…
Extracto del dircurso realizado por el escritor uruguayo Eduardo Galeano ayer en la ceremonia de reconocimiento que le realizaron en la ciudad de México.

NETWORK 1976




Un análisis sobre el poder de la televisión, que retrata un mundo competitivo donde el éxito y los récords de audiencia imponen su dictadura. Howard Beale, veterano presentador de un informativo, es despedido cuando baja el nivel de audiencia de su -anteriormente exitoso- programa. En dos semanas tiene que abandonar la cadena pero, en una reacción inesperada, y ante el asombro de todos, anuncia que antes de que llegue ese momento, se suicidará ante las cámaras pegándose un tiro en directo. Este hecho sin precedentes provoca una gran expectación entre los televidentes y los propios compañero
de Howard. (FILMAFFINITY)


Monsanto.

Monsanto se presenta a sí misma como una empresa visionaria, una fuerza de la historia mundial que trabaja para aportar ciencia de vanguardia y una actitud ambientalmente responsable a la solución de los problemas más urgentes de la humanidad. Pero, ¿qué es en realidad Monsanto? ¿Cuál es su origen? ¿Cómo llegó a ser el segundo productor mundial de agroquímicos y uno de los principales proveedores de semillas en el planeta?. ¿Es Monsanto la compañía "limpia y verde" que proclaman sus anuncios, o los mismos apenas representan una operación de imagen que oculta la naturaleza criminal de la compañía?
En una Resolución del 13 de diciembre de 2004, el Comité Nacional de Etica en la Ciencia y la Tecnología (CECTE), dependiente del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de Argentina, tomó conocimiento de la convocatoria al Premio "Animarse a Emprender", instituido por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas, Educativas y Técnicas (CONICET) y la empresa Monsanto, que otorgaba 30 mil dólares al mejor proyecto en el área de biotecnología y medio ambiente, y recogió las inquietudes formuladas sobre este premio por algunos investigadores.
En atención a esas consideraciones, el CECTE estimó que es "inconveniente" que una institución pública de la ciencia y la tecnología se asocie en el otorgamiento de premios a la investigación científica o tecnológica con organizaciones o empresas que "son objeto de cuestionamientos éticos por sus responsabilidades y acciones concretas en detrimento del bienestar general y el medioambiente".
Monsanto es la compañía que introdujo al mercado la primera generación de cultivos transgénicos, convirtiéndose en el líder mundial en la promoción de biotecnología en la agricultura. Actualmente, es el mayor vendedor mundial de semillas transgénicas en Latinoamérica, Estados Unidos y Canadá. Sus cultivos representan más del 90 por ciento de todos los cultivos transgénicos del mundo. Los cultivos resistentes a su herbicida "glifosato", como la "soja RR" (Roundup Ready) y el "maíz RR", sólo promueven la agricultura industrial de insumo-dependencia. Una mirada a su historia nos dará algunas claves reveladoras, y puede ayudarnos a entender mejor las prácticas actuales de la compañía.
Un resumen de la detallada investigación realizada por Brian Tokar, autor de "Earth for Sale" (South End Press, 1997) y "The Green Alternative" (New Society Publishers, 1992), yprofesor de Ecología Social en el Goddard College, de Plainfield, Vermont, Estados Unidos, muestra una verdadera colección de atrocidades perpetradas por esta multinacional de gran ingerencia actual en Latinoamérica.
Con sede en San Louis, Missouri, Estados Unidos, Monsanto Chemical Company fue fundada en 1901 por John Francis Queeny, un químico autodidacta que llevó la tecnología de la fabricación de sacarina, el primer edulcorante artificial, de Alemania a Estados Unidos. En los años 20, Monsanto se convirtió en uno de los principales fabricantes de ácido sulfúrico y de otros productos básicos de la industria química, y desde la década del 40 hasta nuestros días, es una de las cuatro únicas compañías que han estado siempre entre las 10 primeras empresas químicas de Estados Unidos.
En los años 40, el negocio de Monsanto giraba en torno a los plásticos y las fibras sintéticas. En 1947, un carguero francés que transportaba nitrato de amonio (utilizado como fertilizante) explotó en un muelle a unos 90 metros de la fábrica de plásticos de Monsanto en las afueras de Galveston, en Texas. Más de 500 personas murieron en lo que llegó a ser considerado como uno de los más grandes desastres de la industria química. La planta producía estireno y plásticos de poliestireno, que aún se usan para envases de alimentos y otros productos de consumo masivo. En los años 80, la Agencia de Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos (EPA), colocó al poliestireno en el quinto lugar de la clasificación de productos químicos cuya producción genera las mayores cantidades totales de residuos peligrosos.
En 1929, la Swann Chemical Company, adquirida poco después por Monsanto, desarrolló los bifenilos policlorados (PCBs por sus siglas en inglés), que fueron muy alabados por su estabilidad química y su ininflamabilidad. Su uso más frecuente se dio en la industria de equipos eléctricos, que escogió a los PCBs como refrigerantes incombustibles de una nueva generación de transformadores. En el transcurso de los años 60, los compuestos de la cada vez más numerosa familia de los PCBs de Monsanto fueron también usados como lubricantes, líquidos hidráulicos, aceites lubricantes de herramientas, revestimientos impermeables y selladores líquidos. Las pruebas de los efectos tóxicos de los PCBs se remontan a los años 30, cuando científicos suecos que estudiaban los efectos biológicos del DDT comenzaron a hallar concentraciones significativas de PCBs en la sangre, pelo y tejidos grasos de los animales silvestres.
La investigación durante los años 60 y 70 reveló que los PCBs y otros compuestos organoclorados aromáticos eran carcinógenos poderosos, y también los relacionó con un amplio conjunto de trastornos reproductivos, de desarrollo y del sistema inmunológico. La afinidad química de estos compuestos por las grasas es responsable de sus enormes tasas de acumulación y bioconcentración, así como de su expansión a través de la cadena alimenticia marina en el mundo. Aunque la fabricación de PCBs se prohibió en Estados Unidos en 1976, sus efectos tóxicos y perturbadores del sistema endocrino persisten en todo el mundo.
La relación de Monsanto con la dioxina se remonta a la fabricación del herbicida 2,4,5-T, que comenzó a finales de la década de los 40. Casi inmediatamente, los trabajadores comenzaron a enfermar, con erupciones en la piel, dolores inexplicables en las extremidades, articulaciones y otras partes del cuerpo, debilidad, irritabilidad, nerviosismo y pérdida del deseo sexual. Documentos internos muestran que la compañía sabía que aquellas personas estaban realmente tan enfermas como decían, pero la empresa mantuvo todas las pruebas ocultas. El contaminante responsable de las dolencias de los trabajadores no fue identificado como dioxina hasta 1957, pero antes de esa fecha, los especialistas en guerra química del ejército de los Estados Unidos se habían interesado por dicha sustancia como una posible arma química.
Monsanto envenenó Vietnam. El herbicida conocido como Agente Naranja, que fue usado por las fuerzas militares estadounidenses para defoliar los ecosistemas de selva tropical de Vietnam durante los años 60, era una mezcla de 2,4,5-T y 2,4-D que provenía de varias fuentes, pero el Agente Naranja de Monsanto tenía concentraciones de dioxina muchas veces superiores al producido por Dow Chemical, el otro gran productor del defoliante. Esto convirtió a Monsanto en el principal acusado en la demanda interpuesta por veteranos de la guerra del Vietnam, que experimentaron un conjunto de síntomas de debilidad atribuibles a la exposición al Agente Naranja. Cuando en 1984 se alcanzó un acuerdo de indemnización por valor de 180 millones de dólares entre siete compañías químicas y los abogados de los veteranos, la justicia ordenó a Monsanto pagar el 45,5 por ciento del total. Por supuesto, a los tribunales de Estados Unidos ni se los ocurrió que a una mayor indemnización tenían derecho la sociedad y el Estado de Vietnam.
El Roundup es el herbicida más vendido del mundo. Actualmente, los herbicidas de glifosato, tales como el Roundup, representan al menos una sexta parte de las ventas anuales totales de Monsanto, y la mitad de los ingresos por operaciones de la compañía, o quizá algo más, desde que la misma delegó sus actividades en torno a productos químicos industriales y tejidos sintéticos en una empresa aparte, llamada Solutia (en septiembre de 1997). Monsanto promociona agresivamente el Roundup como un herbicida seguro y de uso general en cualquier lugar, desde céspedes y huertas hasta grandes bosques.
En 1997, Monsanto respondió a cinco años de quejas del fiscal general del estado de Nueva York relativas a que sus anuncios del Roundup eran engañosos, cambiando sus anuncios en el sentido de borrar las referencias a la "biodegradabilidad" y al carácter "ambientalmente positivo" del herbicida. La serie de grandes multas y decisiones judiciales contra Monsanto en Estados Unidos incluyen responsabilidades en casos de muerte por leucemia, multas de 40 millones de dólares por el vertido de productos peligrosos al medio ambiente, y muchos otros episodios. En 1995, Monsanto era la quinta empresa de Estados Unidos en el inventario de vertidos tóxicos de la EPA, con millones de kilogramos de productos químicos tóxicos descargados sobre la tierra, en el aire, en el agua y en el subsuelo.
Los productos farmacéuticos de Monsanto tienen también un historial inquietante. El producto estrella de la compañía farmacéutica Searle, subsidiaria de Monsanto, es el edulcorante artificial "aspartame", vendido bajo los nombres comerciales de Nutrasweet y Equal. En 1981, cuatro años antes de que Monsanto comprase Searle, un comité consultivo de la FDA (Food and Drug Administration) compuesto por científicos independientes, confirmó informes que afirmaban que el aspartame podría inducir tumores cerebrales.
La FDA retiró a Searle la licencia de venta del aspartame, pero esta decisión fue anulada por un nuevo comisionado nombrado por el entonces presidente Ronald Reagan. En ese momento el actual secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, era el presidente de la compañía.
Un estudio de 1996 publicado en la revista científica Journal of Neuropathology and Experimental Neurology ha suscitado de nuevo la preocupación, relacionando el aspartame con un incremento súbito de cánceres cerebrales a poco de introducirse la substancia. La Unidad de Investigación sobre Política Científica de la Universidad de Sussex, Inglaterra, cita una serie de informes de los años 80, que relacionan el aspartame con un conjunto amplio de reacciones adversas en consumidores sensibles, incluyendo dolores de cabeza, visión borrosa, entumecimiento, pérdida de audición, espasmos musculares y ataques inducidos de tipo epiléptico, entre otras muchas dolencias.
La agresiva promoción que Monsanto realiza de sus productos biotecnológicos, desde la hormona recombinante del crecimiento bovino (rBGH) a la soja "Roundup Ready" y a sus variedades de algodón resistentes a los insectos, resulta a ojos de cualquier observador como una continuación de sus largas décadas de prácticas éticamente discutibles.
Originalmente, Monsanto fue una de las cuatro empresas que querían introducir en el mercado una hormona sintética del crecimiento bovino, producida por la bacteria E. coli, manipulada genéticamente para producir la proteína bovina. El esfuerzo de Monsanto, que duró 14 años, para lograr la aprobación de la FDA a la comercialización de la BGH recombinante, estuvo lleno de controversias, llegándose a denunciar un esfuerzo coordinado para suprimir información sobre los efectos perjudiciales de la hormona.
La hormona de Monsanto se aprobó por la FDA para su venta comercial a principios de 1994. El año siguiente, la Unión de Agricultores de Wisconsin, hizo público un estudio de las experiencias de los granjeros con la droga. Sus hallazgos excedieron los 21 problemas potenciales de salud que Monsanto fue obligada a incluir en la etiqueta de advertencia de su marca Posilac (nombre comercial de la rBGH). Se obtuvieron muchos informes de muertes espontáneas entre vacas tratadas con rBGH, alta incidencia de infecciones de ubres, graves dificultades metabólicas y problemas en los partos y, en algunos casos, imposibilidad de apartar a las vacas tratadas de la substancia, a la que se habían habituado.
Muchos ganaderos experimentados que usaron la rBGH tuvieron que reemplazar de repente una buena parte de sus rebaños. En lugar de responder a las causas de las quejas de los ganaderos sobre la rBGH, Monsanto emprendió la ofensiva, amenazando con demandas judiciales contra las pequeñas empresas lecheras que anunciaban sus productos como libres de la hormona artificial, y participando en una acción legal interpuesta por varias asociaciones industriales de comercio contra la primera (y única) ley de etiquetado obligatorio para la rBGH en Estados Unidos. Todo ello mientras aumentaban las pruebas de los efectos perjudiciales de la rBGH en la salud de las vacas y de las personas.
Los esfuerzos para impedir el etiquetado de las exportaciones estadounidenses de soja y maíz manipulados genéticamente, parecen indicar que Monsanto sigue aplicando las tácticas ingeniadas por la compañía para sofocar las quejas contra la hormona de la leche. Si bien Monsanto argumenta que su soja "Roundup Ready" acabará por reducir el consumo de herbicidas, el uso generalizado de variedades de cultivos tolerantes a los herbicidas significa un aumento de la dependencia de los agricultores respecto del herbicida. Las malas hierbas que aparecen después de que el herbicida original se haya dispersado o degradado, se tratan a menudo con más aplicaciones de herbicida.
Por otra parte, Monsanto ha aumentado su producción de Roundup en los últimos años. Habiendo expirado la patente de Roundup en Estados Unidos en el año 2000, y con una competencia de productos genéricos de glifosato surgiendo en todo el mundo, el "paquete" de herbicida Roundup y semillas "Roundup Ready" se ha convertido en la piedra angular de la estrategia de Monsanto para seguir aumentando sus ventas de herbicida.
Los posibles efectos ambientales y sanitarios de los cultivos tolerantes al Roundup no han sido investigados completamente; por ejemplo, los efectos alergénicos, el caracter invasivo o de mala hierba de estos cultivos y la posibilidad de que la resistencia al herbicida se transfiera vía polen a otras semillas de soja o a otras plantas emparentadas.
Mientras que los problemas con la soja resistente a herbicidas son despreciados como algo muy genérico y especulativo, la experiencia de los algodoneros con las semillas manipuladas genéticamente por Monsanto constituye una historia muy diferente.
Desde 1996 Monsanto ha sacado dos variedades de algodón manipulado genéticamente; una es una variedad resistente al Roundup, y la otra, llamada "BT", segrega una toxina bacteriana para controlar los daños producidos por plagas del algodón. La toxina, derivada del Bacillus thuringiensis (B.t.), se ha utilizado por los agricultores ecológicos desde los primeros años 70 en forma de un aerosol natural bacteriano. Pero a diferencia de las bacterias B.t., que viven relativamente poco, y segregan su toxina en una forma que sólo se activa en los sistemas digestivos de ciertos gusanos y orugas, los cultivos "BT" modificados genéticamente segregan una forma activa de la toxina a lo largo del ciclo vital de la planta.
Gran parte del maíz genéticamente manipulado del mercado es una variedad con capacidad de segregar esta toxina bacteriana, ideada para repeler al gusano de la raíz del maíz y a otras plagas comunes.
El primer problema de estos cultivos que segregan plaguicidas es que la presencia de la toxina en todo el ciclo vital de la planta favorece la aparición de cepas resistentes al B.t. entre los insectos. La EPA ha determinado que una resistencia extendida al B.t. puede convertir en inefectivas las aplicaciones naturales de la bacteria B.t. en apenas tres o cinco años, y pide a los agricultores que planten hasta un 40 por ciento de sus cultivos con algodón no manipulado genéticamente, para que sirva de "refugio" a los insectos y evitar la aparición de resistencias al B.t. En segundo lugar, la toxina segregada por estas plantas puede dañar a insectos beneficiosos, además de aquellas otras especies que los agricultores quieren eliminar.
Pero los efectos nocivos del algodón "BT" han resultado ser mucho más rápidos de lo esperado, tanto que Monsanto y sus socios han retirado del mercado más de 2 millones de kilos de semillas de algodón manipuladas genéticamente, y han acordado pagar a los cultivadores de Estados Unidos una indemnización de muchos millones de dólares. A pesar de estos problemas, Monsanto sigue fomentando el uso de la ingeniería genética en la agricultura al tomar el control de muchas de las mayores y más establecidas empresas de semillas en los Estados Unidos, controlando el 85 por ciento del mercado estadounidense de semillas de algodón.
La compañía sigue también en otros países esta agresiva política de adquisiciones de empresas y de venta de productos. En 1997, Monsanto compró "Sementes Agroceres S.A.", descrita como "la principal empresa de semillas de maíz de Brasil", con una cuota de mercado del 30 por ciento. Por otro lado, son conocidas las denuncias de importación ilegal de soja transgénica provenientes de la filial argentina de Monsanto.
Con esta larga e inquietante historia, se entiende porqué muchos ciudadanos informados de Europa y Estados Unidos se resisten a confiar en Monsanto el futuro de su comida y salud. No ocurre lo mismo en Latinoamérica.
Bajo la gestión de su presidente, Robert Shapiro, Monsanto ha apartado todos los obstáculos para transformar su imagen de un suministrador de productos químicos peligrosos en una institución ilustrada y con visión de futuro, que lucha para alimentar al mundo. Shapiro se describe a sí mismo como un visionario y un hombre renacentista, encargado de la misión de usar los recursos de la compañía para cambiar el mundo: "No es un problema de buenos y malos. No sirve para nada decir -si los malos se fueran, entonces el mundo iría bien-; es el sistema entero el que ha de cambiar; hay una gran oportunidad para reinventarlo, dice el ejecutivo de Monsanto.
El sistema "reinventado" de Shapiro es tal que no sólo continúan existiendo las grandes empresas, sino que además éstas ejercen cada vez un mayor control sobre nuestras vidas. Pero últimamente se nos dice que Monsanto se ha reformado, que se ha desprendido con éxito de sus divisiones de industria química y que se ha comprometido a reemplazar los productos químicos con "información", en forma de semillas manipuladas genéticamente y otros productos de la biotecnología. Esto no deja de ser una ironía viniendo de una compañía cuyo producto más rentable es un herbicida.
Monsanto demuestra claramente que ha aprendido a utilizar la charlatanería adecuada. Así, Roundup no es un herbicida, sino "una forma de minimizar las labores del suelo y reducir la erosión". Los cultivos de ingeniería genética no son simplemente fuentes de beneficio para Monsanto, "sino que surgen para resolver el problema inexorable del crecimiento de la población". Por último, se nos quiere hacer creer que la agresiva promoción de la biotecnología que lleva a cabo Monsanto no es fruto de la arrogancia empresarial, sino simplemente una "ley de la naturaleza".
Monsanto ha bautizado el aparente crecimiento exponencial de lo que llama "conocimiento biológico" con el nombre de "Ley de Monsanto" -nada menos-. Como con cualquier otra presunta ley de la Naturaleza, poco se puede hacer fuera de observar cómo se cumplen sus predicciones, y en este caso, la predicción es ni más ni menos que el crecimiento exponencial continuo del poder mundial de Monsanto.
Pero el crecimiento de cualquier tecnología no es simplemente una "ley de la naturaleza". Las tecnologías no son fuerzas sociales en sí mismas, ni simples herramientas neutrales que se pueden utilizar para alcanzar cualquier fin social, sino el producto de unas instituciones sociales y de unos intereses económicos particulares.
Por ejemplo, la llamada "Revolución Verde" de la agricultura de los años 60 y 70 aumentó temporalmente los rendimientos de los cultivos, e hizo también a agricultores de todas las partes del mundo cada más dependientes de costosos insumos químicos. Esto provocó desplazamientos generalizados de campesinos fuera de sus tierras, y en muchos países ha ido en detrimento del suelo, las aguas subterráneas y las tierras comunales, que han sustentado a la gente durante miles de años. Estos desequilibrios a gran escala han alimentado la suburbanización y la pérdida de poder social de las comunidades, lo que ha conducido a su vez a otro ciclo de empobrecimiento y hambre.
La "Segunda Revolución Verde", prometida por Monsanto y otras compañías biotecnológicas, amenaza con una destrucción aún mayor de las relaciones sociales y de la posesión tradicional de la tierra.
Al rechazar a Monsanto y su biotecnología, no estamos necesariamente rechazando la tecnología "per se", sino que queremos reemplazar una tecnología de manipulación, control y beneficios, que niega la vida, por otra verdaderamente ecológica, diseñada para respetar el funcionamiento de la Naturaleza, mejorar la salud personal y comunitaria, sustentar a las comunidades que viven de la tierra y operar a una escala genuinamente humana. Si creemos en la soberanía, es necesario que podamos elegir qué tecnologías son las mejores para nuestras comunidades, en lugar de que decidan por nosotros entidades a las que es muy difícil pedir responsabilidades, como Monsanto.
En vez de tecnologías ideadas para el enriquecimiento continuo de unos pocos, podemos basar nuestra tecnología en la esperanza de una mayor armonía entre nuestras comunidades humanas y el mundo material. Nuestra salud, nuestros alimentos y el futuro de la vida en la Tierra están realmente en juego.

EL MUNDO SEGUN MONSANTO
El mundo según Monsanto", un libro y un documental de dos horas que
denuncia los efectos negativos mundiales que provocan los productos
agroquímicos y las semillas de soja transgénica que comercializa la
empresa más grande del mundo en el rubro.
El trabajo expone además las consecuencias que tiene para el
ambiente y el suelo el monocultivo de la soja transgénica. También
retrata los efectos en la salud humana de la utilización del
Roundup, un herbicida sospechado de producir cáncer. En síntesis,
expone la cara más oscura de la lógica económica neoliberal, a
través de la realidad agrícola de América del Norte y del Sur,
especialmente de Argentina.
El trabajo embiste directamente a la empresa de Saint Louis -
Misuri, EEUU- que en más de un siglo de existencia fue fabricante
del PCB (piraleno), del “agente naranja” usado como herbicida en la
guerra de Vietnam y de hormonas de incremento para la producción
láctea prohibida en Europa. Hoy Monsanto es el primer semillero de
soja, maíz, algodón y productor de agroquímicos del mundo. Quien
dice semilla, dice Monsanto, pero también dice alimentos.
Es la empresa norteamericana que maneja el mercado mundial de la
soja. Es la misma empresa que fabricó PCB, y ocultó durante 50 años
que ese aceite era cancerígeno. Ahora es empresa que produce y que
patentó las semillas de soja genéticamente modificadas, para
resistir agroquímicos y tempestades.