Redituable. (De redituar.) adj. Que rinde, periódica o renovadamente, utilidad o beneficio.

El hombre más peligroso para todo gobierno, es aquel capaz de pensar por sí mismo, sin tomar en consideración las supersticiones y tabús que prevalecen en su tiempo. Casi inevitablemente llega a la conclusión de que el gobierno bajo el que vive es deshonesto, enfermo e intolerable, y así, si es romántico, intenta cambiarlo. E incluso si no lo es, es muy apto para difundir el descontento entre los que sí" H.L.Mencken

" Quien no quiere pensar, es un fanático; quien no puede pensar, es un idiota; quien no osa pensar, es un cobarde." (Sir Francis Bacon)
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NO TE PEDIMOS EL VOTO PARA NINGÚN PARTIDO CONCRETO, NI QUE VOTES EN BLANCO, NI QUE TE ABSTENGAS, SINO QUE TE INFORMES PARA COMPROBAR QUE EXISTEN ALTERNATIVAS.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Menos petróleo ganacia de pescadores

A partir de los 100 dólares por barril el riesgo es Libia. La convulsión en el mundo árabe ha roto la barrera mágica del precio del petróleo. Cuando la revuelta llegó a Egipto el problema se reducía a una eventual tensión comercial en el Canal de Suez pero ahora la crisis ha tocado el corazón de la OPEP y a uno de sus baluartes porque el régimen de Gadafi sólo se puede entender por la garantías de suministro energético desde un país que exporta el 90% de todo el oro negro que produce, cerca de 1,8 millones de barriles diarios.
Cada 10 dólares de subida le suponen a España un incremento de 6.000 millones de euros en la factura petrolífera, prácticamente el mismo coste de las primas a las energías renovables que luego repercuten en el déficit de tarifa o en el recibo de la luz, que para el caso viene a ser lo mismo.
El verdadero peligro del proceso revolucionario que se vive en la otra ribera del Mediterráneo reside en una caída de las cuotas de producción inflamada por el empuje especulativo de los fondos de alto riesgo que siempre están al acecho. Toda Europa pende del hilo del petróleo y la consiguiente espiral inflacionista que ha empezado a encender la luz roja en Bruselas. El Banco Central Europeo prefiere mantenerse en calma chicha para no precipitarse con una tormenta que reduciría la oferta monetaria y las expectativas de recuperación.
Pero la incertidumbre se paga cara si se prolonga demasiado. La crisis del petróleo es el anticipo de una subida de los tipos de interés que no está prevista hasta el último trimestre del año. Si hay que adelantar el calendario la economía nacional puede quedarse descolgada de sus vecinos comunitarios
Día 25/02/2011

La crisis en Libia dispara el barril de Brent

El crudo alcanza los 108 dólares mientras los expertos advierten de que el precio podría subir otro diez por ciento

El precio del barril de petróleo Brent, de referencia en Europa, ha llegado a superar por primera vez desde el 4 de septiembre de 2008 la barrera de los 108 dólares, ante el recrudecimiento del conflicto en Libia  y los temores a que esta situación se contagie a otros países de Oriente Medio.
Concretamente, el barril de la variedad de referencia europea, el 'Brent de Mar del Norte', se ha llegado a comprar este martes al inicio de la sesión por 108,57 dólares en el Intercontinental Exchange (ICE), casi tres dólares por encima del cierre del 21 de febrero (105, 75 dólares), antes de retroceder ligeramente a media mañana y cotizar a 107,9 dólares.
Mientras, en el Nymex de Nueva York, el barril del 'West Texas' ha llegado a adquirirse por 94,49 dólares, frente a los 92,4 dólares en los abrió la sesión, marcando su nivel más elevado desde principios de octubre de 2008. Los expertos temen que la pérdida del petróleo libio por los disturbios pueda empujar los precios del crudo un diez por ciento.

Egipto, excusa para la subida del petróleo

El experto en materias primas de XTB, Francisco López Ollé, asegura que «el petróleo, desde el punto de vista fundamental, tiene apoyo entre los 90 y los 95 euros», por lo que el resto de su cotización respondería a motivos especulativos. Un diferencial mucho menor, por ahora, que antes de la crisis de Lehman Brothers de 2008, «cuando el barril cotizaba a 150 dólares» y se daba por hecho que era la acción especulativa de los fondos de inversión la responsable.
La interrupción del suministro en el Canal de Suez supondría bloquear «alrededor de 2,6 millones de barriles diarios», una parte pequeña pero importante de los 86,6 millones de barriles que se demandan al día en el mundo (cada barril de petróleo tiene unos 159 litros). En cualquier caso, no sería una cantidad significativa que justifique la subida del barril a la que asistimos, y que obedecería a «otros elementos que yo creo que lo van a llevar más arriba».
El profesor y economista Fernando Fernández, por su parte, da otro punto de vista al respecto. «Los precios descuentan expectativas futuras. Lo que está en discusión, lo que los operadores temen, es que haya una ruptura en la cadena de suministro, por el cierre del canal de Suez y porque el conflicto se extienda a otros países árabes productores». Y este miedo, y no el cierre efectivo del canal, es lo que está impulsando los futuros del precio del petróleo. «Piensa que si tienes una fábrica con un pedido importante a seis meses y te quedas parado porque no hay petróleo, puedes perder hasta la camisa. Entonces, te puede interesar asegurar el suministro aún a un precio algo mayor. ¿Eso es especulación o asegurar el futuro? Y si eres más financiero te la puedes jugar, compras hoy especulando, apostando a que las cosas se van a complicar y ganas un dinero legítimo».
Desde Estados Unidos, el especialista Grant Hopkins explica que «hay una correlación indirecta entre las tasas navales y el riesgo político de que se cierre el canal de Suez. Así lo reflejan índices transparentes como el de Lloyd's o el Baltic Dry». Según el experto norteamericano, aproximadamente cuatro dólares del coste del barril de petróleo se deben a motivos especulativos, como una cobertura ante la inflación del dólar. También asegura que una continuación de la tensión en Egipto mantendría los precios por encima de 100 dólares», a pesar de que ve «muy improbable» que se vaya a cerrar el canal de Suez por tratarse de unas aguas estratégicas muy controladas por los norteamericanos.
De igual manera, la economista de IE Business School Gayle Allard asegura que «los mercados ahora mismo se están moviendo por expectativas más que por otra cosa. Piensan que igual puede escasear petróleo y por ello hacen acopio de él». Comenta la californiana que, «desde el punto de vista de consumo, cualquier cosa que pase en Egipto no es importante, aunque lo es más si se tiene en cuenta que hablamos de Oriente Próximo, una región llena de Estados no democráticos y algunos de ellos que son los principales productores del mundo». Egipto, asegura, es el país número 27 del mundo como productor, y el temor no reside en su capacidad productiva sino por el oscuro escenario geopolítico que se cierne sobre el país y la región, variable esta del riesgo político clave a la hora de comprender el comportamiento de los mercados.
No hay que olvidar que otros elementos como la depreciación del dólar también encarecen el crudo, que se compra en dólares y que al convertirse en euros hace que salga más caro. Ollé certifica que, ante un escenario inflacionista como el que se avecina, los inversores optarán por «commodities» como el crudo, pero también el cobre y otros metales. Ollé, sin embargo, apuesta por las «soft commodities» como «el cacao, el azúcar, la soja o el trigo». Es decir, que se pueden esperar más subidas en estos productos básicos que son a su vez responsables en parte de las revueltas en los países árabes por la carestía de la vida. Y de esta forma, se cierra el círculo vicioso de la economía mundial actual, donde las decisiones de unos pocos pueden afectar a la vida de muchos.

La crisis que viene

Día 09/02/2011 - 10.05h
Durante más de dos años el precio del petróleo ha pasado prácticamente desapercibido. Ahora vuelve a estar en el centro del escenario económico. El barril de Brent, el crudo de referencia para dos tercios de las transacciones mundiales, ha superado los 100 dólares, un nivel de precios inédito desde hace más veinticinco meses. Todas las alarmas se han encendido puesto que las economías desarrolladas están luchando contra la recesión y un aumento sostenido en los costes energéticos, con todo lo que esto lleva aparejado, podría ser el golpe de gracia definitivo para muchos países occidentales.
Ese aumento de precios viene motivado tanto por las recientes crisis del Norte de África, como por un considerable incremento de la demanda mundial. No obstante, en nuestras latitudes el consumo permanece estable desde 2006. En consecuencia son las economías emergentes las que están incrementando su utilización. En especial China, que está haciendo acopio de materias primeras. Según estimaciones de la consultora Word Mackenzie en el tercer trimestre de 2010 se alcanzó el récord de 88,3 millones de barriles diarios y la media anual estuvo en torno a los 86,7 millones de barriles al día. Estas cifras indican que la demanda ha crecido a niveles similares a los de 2007, antes de la llegada de la crisis. Todos los analistas coinciden en vaticinar que el consumo de petróleo en 2011 seguirá creciendo y se situará muy próximo a los 88 millones de barriles día. Con estos datos sobre la mesa, no pocos expertos coinciden en señalar que el barril Brent por encima de los 100 dólares es insostenible y compromete seriamente la recuperación económica de los países desarrollados. Esos mismos expertos sostienen que, a día de hoy, la siguiente crisis global ya se está incubando. Tendrá su epicentro en el precio del petróleo y repercutirá en el de los productos básicos, puesto que los mercados de materias primas están siendo sometidos a una espiral especulativa que irá «in crescendo» a medida que las economías occidentales se vayan recuperando y muestren mayor vitalidad. No cabe duda de que la energía sigue siendo el talón de Aquiles de Occidente. Somos prisioneros de la OPEP, y ahí los gobiernos no pueden hacer nada. Pero sí se pueden y deben controlar los mercados interiores y de forma muy especial las distribuidoras de carburantes, que si suben los precios atendiendo las cotizaciones internacionales de las gasolinas, los deberían bajar cuando se abarate el petróleo. O nos afanamos en poner en marcha alternativas reales que hagan disminuir nuestra dependencia o nuestra economía y nuestro progreso siempre estarán en manos de terceros. Y eso es una mala cosa.
Bernardo Fernández es comisionado de la alcaldía de Barcelona para la tercera edad

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