Redituable. (De redituar.) adj. Que rinde, periódica o renovadamente, utilidad o beneficio.

El hombre más peligroso para todo gobierno, es aquel capaz de pensar por sí mismo, sin tomar en consideración las supersticiones y tabús que prevalecen en su tiempo. Casi inevitablemente llega a la conclusión de que el gobierno bajo el que vive es deshonesto, enfermo e intolerable, y así, si es romántico, intenta cambiarlo. E incluso si no lo es, es muy apto para difundir el descontento entre los que sí" H.L.Mencken

" Quien no quiere pensar, es un fanático; quien no puede pensar, es un idiota; quien no osa pensar, es un cobarde." (Sir Francis Bacon)
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NO TE PEDIMOS EL VOTO PARA NINGÚN PARTIDO CONCRETO, NI QUE VOTES EN BLANCO, NI QUE TE ABSTENGAS, SINO QUE TE INFORMES PARA COMPROBAR QUE EXISTEN ALTERNATIVAS.

jueves, 8 de septiembre de 2011

La era de la salud pública nació en la URSS



Juan Manuel Olarieta

El concepto y, sobre todo, la práctica de la salud pública no han existido siempre sino que son una conquista de la Revolución de Octubre...
... El concepto y, sobre todo, la práctica de la salud pública no han existido siempre sino que son una conquista de la Revolución de Octubre. Algo tan sencillo como esa práctica cotidiana y actual que consiste en acudir a un centro médico para cuidar nuestras enfermedades gratuitamente se la debemos al esfuerzo de los bolcheviques. La atención médica ha existido siempre... para unos pocos privilegiados; la atención a los obreros, los campesinos y la población, en general, sólo existen desde 1917 y sólo existirá en el futuro si somos capaces de defenderla al menos con tanta energía como pusieron otros en conseguirla.
La primera red sanitaria general de la historia fue obra de Nikolai A. Semashko, fundador del partido bolchevique y primer comisario (ministro) de Sanidad desde 1918 hasta 1930. En su libro sobre la “Protección de la salud en la URSS”, publicado en 1934, Semashko estableció tres principios básicos que debía reunir el servicio soviético de salud: unidad en la organización, participación de la población en la totalidad del trabajo de protección de salud y medidas profilácticas, es decir, la prevención.

La sanidad soviética, por tanto, no era un servicio especialmente destinado a los obreros y campesinos sino una tarea en cuya planificación participaban activamente los sindicatos obreros, las cooperativas agrarias, los soviets y la población en general, es decir, millones de personas que atendían y eran atendidos por la red sanitaria más grande que nunca se había puesto en funcionamiento, alcanzado a cada uno de los rincones de la extensa URSS, incluidos los más alejados y remotos.

La implantación del modelo de medicina soviética en el mundo capitalista fue obra del suizo Henry E. Sigerist que, entre otros, impartió cursos en el Instituto de Historia de la Medicina de la Universidad John Hopkins de Estados Unidos. Sigerist viajó varias veces a la URSS y estudió meticulosamente su sistema sanitario, del que se convirtió en su divulgador más entusiasta: “Los estudios que he hecho durante tres veranos en la URSS -escribió- fueron quizás los más inspiradores de toda mi carrera. Admito francamente que estoy impresionado por todo lo que vi, por el esfuerzo honesto de una nación entera para darle atención médica a todo el pueblo”. El médico suizo siempre reconoció honestamente las aportaciones pioneras de la revolución socialista a la medicina mundial, que describió en su libro “Socialized Medicine in the Soviet Union” publicado en Nueva York en 1937.

Durante la I Guerra Mundial Sigerist fue movilizado como médico del ejército francés, lo que le permitió comprender el carácter imperialista de aquella terrible masacre y, a la vez, valorar la trascendencia histórica de la revolución de 1917: “Un nuevo orden político, económico y social ha nacido de allí y ha modificado muy profundamente las formas de la atención médica [...] Puesto que la salud es un bien al que todos tienen derecho el servicio médico es gratuito [...] La medicina preventiva tiene prioridad decisiva [...] El servicio médico se lleva a la población cada vez más por centros médicos, dispensarios, policlínicos [...] La cultura física se ha hecho popular [...] Lo que está sucediendo allá es el inicio de un nuevo período de la historia de la medicina”.

Médico e historiador de la medicina, Sigerist se convirtió en un socialista convencido. Sin llegar a ser nunca un marxista militante, gracias al estudio de la medicina se apercibió de que el socialismo era una forma superior de vida para la humanidad. Para el médico suizo el sistema sanitario soviético no sólo era un modelo válido de atención sanitaria que había que llevar al mundo entero; era algo mucho más importante que eso: la sanidad soviética culminaba una larga evolución histórica de los servicios de salud.

En 1938 escribió el artículo “Medicina socializada” para la “Yale Review” donde decía que “el pueblo tiene derecho a la atención médica y la sociedad tiene la responsabilidad de cuidar a sus miembros [...] Cada ciudadano debe tener una asistencia médica gratuita, los médicos, como los demás trabajadores de la salud, deben recibir un salario”. La salud no es sólo un problema técnico de asistencia al enfermo sino que se promueve activamente proporcionando condiciones de vida decentes, buenas condiciones de trabajo, educación, cultura física y formas de esparcimiento y descanso.

En 1943 en su libro “Civilization and desease” (Civilización y enfermedad) escribió que el mundo se disponía a dar el paso “de la sociedad de competencia a la sociedad de cooperación; irá hacia el socialismo”. La obra incorpora importantes tesis del materialismo histórico sobre la enfermedad en dos capítulos en los que analiza los determinantes materiales y económicos de la enfermedad. El libro le convirtió en un referente para los estudiantes y jóvenes médicos progresistas de todo el mundo. El 30 de enero de 1939 la revista “Time” ya había publicado su retrato en portada, calificándole como el historiador de la medicina más importante del mundo.

A través de Sigerist la influencia de la medicina soviética alcanzó a Estados Unidos. Con la ayuda de conocidos investigadores, el médico suizo creó la “American Soviet Medical Society”, que presidió Walter B. Cannon, amigo de Pavlov y profesor emérito de Fisiología de la Universidad de Harvard. La asociación editó la revista “The American Review of Soviet Medicine”. La promoción de la comprensión entre los pueblos era su modo de ayudar al intercambio cultural y científico.

Sin embargo, durante la caza de brujas de la posguerra fue ferozmente atacado por la Asociación Médica Norteamericana y el círculo más reaccionario de estudiantes de medicina de la Universidad Johns Hopkins. Fue purgado por la Comisión del Servicio Civil Gubernamental, lo que le impidió ocupar cargos públicos en lo sucesivo. Entonces decidió regresar a Suiza, donde comenzó a redactar su obra cumbre “Historia de la Medicina”, de la cual llegó a publicar el primer volumen.

Por influencia de la Revolución de Octubre y de Sigerist, en Inglaterra también apareció un movimiento en favor de la nueva medicina social y en 1930 Major Greenwood fundó la Asociación Médica Socialista que influyó decisivamente en el programa sanitario del partido laborista. Posteriormente con la ampliación del campo socialista en 1945 y la llegada del partido laborista al gobierno, los obreros británicos pudieron disfrutar de una red pública de atención sanitaria como la que ya disfrutaba la URSS desde hacía décadas.

Desde Suiza, Sigerist hizo varios viajes a Londres que culminaron en las Conferencias de Health-Clark en 1952, pronunciadas en la Escuela Londinense de Higiene y Medicina Tropical. Hasta su muerte en 1957 la ingente obra de Sigerist, que llena las bibliotecas de las facultades de medicina, inspiró la creación del nuevo sistema público de salud británico y otros parecidos en el mundo entero.

El remate de este proceso que se inició en la URSS también acabó en la URSS, en 1978, en Alma-Ata, durante la asamblea de la Organización Mundial de la Salud, cuando el bloque de países socialistas logró aprobar una resolución en la que, por primera vez, se definía a la medicina como un servicio público, con un único voto en contra: el de Estados Unidos. En medicina este principio se conoce como la Declaración de Alma-Ata y dice lo siguiente: “El pueblo tiene el derecho y el deber de participar individual y colectivamente en la planificación y aplicación de su atención en salud”.

Hoy en cada dispensario médico, hospital o clínica pública del mundo siguen latiendo -inmortales- los principios de la Revolución de Octubre y su éxito al llevar a toda la humanidad algo tan preciado como es la salud.

jueves, 1 de septiembre de 2011

¿Cultura o contracultura?

¿Es la contracultura una cultura?Yo creo que si. Rotundamente si. La contracultura es una nueva cultura, una nueva manera de ver el mundo, de la que surgen realizaciones y posibilidades también nuevas. Anteponemos la partícula contra, porque la nueva cultura debe ser muchas veces provocativa y agresiva hacia el conformismo. Porque la nueva cultura se opone a la cultura estatuida u oficial de una sociedad a la que juzga periclitada. Es contracultura porque se enfrenta a la cultura caduca, academizada, que dio hace ya tiempo sus frutas. Pero no porque vaya contra la cultura, como palabra abstracta y supratemporal.
Hablando  de cierta violencia que puede tener  la nueva cultura(nada de lo que nace es ajeno a una cierta violencia)Theodor Roszak dice: Hasta el punto que no parece una exageracion llamar contracultura a lo que esta surgiendo del mundo de los jóvenes. Entendemos por tal una cultura tan radicalmente desafiliada o desafecta a los principios y valores fundamentales de nuestra sociedad, que a muchos  no les parece si quiera una cultura, sino que va adquiriendo la alarmante apariencia de una invasión barbara.
Hay una violencia si, y naturalmente una destutelizacion y un rechazo. Pero no estamos ante un cambio destructivo. La contracultura aunque consiga hoy fuerza, no es un elemento nuevo. Es un elemento histórico que encuentra hoy su realización. Desecha lo que en la cultura pasada es oficialismo o ruina peor no las creaciones de esa cultura. La nueva cultura es una nueva visión del mundo, por eso es cultura. Ella trae la novedad de esa visión, pero acepta todo lo que es creación de cultura. Las culturas se engarzan y se aunan. Solo lo que es cartón, lo que no responde a una realidad sino al deseo de conservar algo muerto, pasa  a la funeraria de la historia. La nueva cultura opone a la visión científica del mundo, de la cultura tecnocratica a su mito  de la conciencia objetiva (el intento de ver las cosas sin implicarnos en  ellas), la visión mágica o visionaria. Ver el mundo como una realidad exaltada, como un himno. Involucrarnos, en las cosas, sentirlas, palparlas, desearlas. Dar rienda suelta a lo humano. Potenciar el cuerpo.
Al mirar atrás, al dar nueva vida a las cosas del pasado, pero en una situación del presente, siempre damos un paso la adelante. Y eso es la nueva cultura. La visión mágica del mundo no busca conocimiento, sino experiencia. La experiencia es estar en la vida, y de ahí se derivara casi imperceptiblemente, el conocimiento. Al modo en que lo entiende Lao-Tse, cuando habla del sabio hombre silencioso.
La contracultura es, pues, una cultura. Podríamos decir que es también una revolución cultural y desde luego una nueva forma de vida.
Frente al interés por los derechos de la propiedad, la nueva cultura hace hincapié en el personalismo, en los derechos personales. Frente a las necesidades tecnologicas prefiere necesidades humanas. A la competencia antepone la colaboración, la ayuda, la relación humana. A la violencia prefiere al sexualidad o mejor aun el erotismo que es su forma civilizada. Antes que al productor prefiere al consumidor, a la descentralización mejor que a la concentración, los fines mejor que los medios, la difusión  mejor que el secreto, la expansión personal astes que las reformas sociales (entendidas en un sentido despersonalizado) , al  disfrute y al placer antes que el esfuerzo. Este seria, según Philips Slater, el orden de valores de la nueva cultura frente a la antigua. Es decir, surge lo que pertenece al hombre. La relación, el contacto, los sentidos. La vida es estimulo se dice y suprimir este equivaldria a suprimirla. La nueva cultura es un drop out, un marginamiento que busca una visión exaltada y feliz de la realidad. Un estado se ser-consciencia-gozo que es ante todo, estar, sentirse en la vida, seguirle su ritmo. Cuando se sigue este ritmo, cuando se ve la realidad del sol, entonces se comprende. Solo el que conoce el gozo del brahaman, dice el Upanishad, ya no vuelve a sentir temor. Entonces vivir no es un tormento, el hombre que ha sentido ese gozo esta en camino del sabio que nos proponen las filosofías orientales. El hombre que goza y en su jubilo comprende. Comprende el ritmo de la naturaleza y de la vida. Acepta con todas sus consecuencias.
La nueva cultura esta unida a la vida. Se opone así a la actual cultura, en la que el saber esta aparte de la vida y en las costumbres de deshumaniza.Una cultura de vida contra una de muerte. Y el fin de esta nueva cultura es la autorización del hombre. El hombre, cumplidas y satisfechas sus aspiraciones y sus deseos, tras conocerse a si mismo y aceptarse, tras no tener miedo a ser quien es, vive. Y ese vivir decia Antonin Artaud, no es sino un medio refinado de comprender y ejercer la vida.
El hombre autorealizado no es la invención del mito del superhombre. Es el hombre. Tal vez ahora por fin inventado.
Una cultura que hace de su marginalidad una contracultura. Un ariete contra la piedra dura, contra la losa a la que no dan vida las lluvias. El sentirse en la ola.
Para terminar transcribiré el llamado Libro de Oz  del ocultista ingles Aleister Crowley, cuyo tono auna las palabras de Rabelais a la intención de un hombre autorealizado, de una nueva cultura. En el Libro de Oz, Crowley quiere hacer un himno. Palabra e intento son contracultura.

La ley del fuerte
Tal es nuestra ley
y la felicidad
del mundo.
Haz lo que quieras debe ser toda ley.
No tienes otro derecho que hacer tu voluntad.
Hazlo y nadie te replicara.
Cada hombre y cada mujer son una estrella.
No hay dios sino el hombre

1.El hombre tiene el derecho de vivir segun su propia Ley
vivir en la forma que desea
trabajar como desea
jugar como desea
descansar como desea
morir cuando y como el desea


2.El hombre tiene el derecho de comer lo que desea
de beber lo que desea
de habitar donde desea
de moverse a su deseo sobre la faz de la tierra


3.El hombre tiene el derecho de pensar como desea,
de hablar lo que desea
de escribir lo que desea
de dibujar, pintar, esculpir, grabar, modelar
construir como desea
de vestirse como desea


4.El hombre tiene el derecho de amar como desea:
Ten tu sentimiento y voluntad de amor como desees.
Cuando, donde y con quien tu desees.

5. El hombre tiene el derecho de matar a quienes
impidan estos derechos.
Los esclavos servirán como esclavos.
El amor es  la ley, amor segun el deseo.

Esclavos son quienes no se realizan. Y por supuesto ese deseo, que obsesiva y gozosamente llena el poema, no es el torpe deseo del hombre inculto. Sino el deseo de quien ha conocido, de quien  sabe, de quien se comprende y se acepta. El deseo de quien deberás es hombre. Del hombre autorealizado.
Los eslcavos están muertos.
Ser-consciencia-gozo, visión mágica del mundo, y el hombre pleno, dentro de la vida. Aceptándola. Esta es la meta final de la contracultura. De la nueva cultura.
Como enseñaba un viejo chaman que cita Roszak: Acercarnos cantando a todo lo que encontremos